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Sábado , 15.12.2018 / 04:29 Hoy

El sexódromo

Juguetes sexuales: cuando el futuro los alcanzó

Verónica Maza Bustamante

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Los primeros vibradores eléctricos para el placer femenino fueron creados en el siglo XIX para curar lo que los médicos catalogaban como “histeria”, queno era más que ese mal humor que a veces da cuando no se experimenta placer en la vida. No obstante, los juguetes sexuales han acompañado al ser humano desde la prehistoria.

Arqueólogos de diversos países han descubierto artilugios con toda la pinta de haber sido creados para el gusto sensual, como el falo de piedra que fue hallado en la cueva de Hohle Fels, Alemania, en 2005 y mide 20 centímetros de largo, está pulido y tiene un glande bien tallado. Se calcula que tiene 28 mil años de antigüedad.

Pero no todo eran dildos: en China crearon las bolas Ben Wa en el año 500 d.C., las cuales se introducen en la vagina y sirven para fortalecer el suelo pélvico, además de generar sensaciones muy agradables. Para los hombres, los chinos hacían anillos para el pene en el 1200 a.C, con párpados de cabra que tenían sus largas pestañas intactas, con lo que además de apretar, acariciaban la vulva de sus parejas,

A partir del siglo XX se empezaron a comercializar los objetos que funcionaban con electricidad, principalmente dirigidos a las mujeres, pero pronto se diseñaron también productos para la satisfacción masculina. Actualmente, el catálogo es tan amplio para un sexo como para el otro, pero se está pasando a una nueva era en los juguetes eróticos, apoyados ahora por una tecnología superior y por la inteligencia artificial.

Un ejemplo de ello es el Autoblow AI, un sistema presentado recientemente que imita los movimientos de una boca al realizar sexo oral a un pene, logrando intuir lo que más le gusta al usuario para ir creando un catálogo de los movimientos y succiones que más le excitan.

Brian Sloan, al frente de un grupo de ingenieros y expertos en inteligencia artificial emplearon algoritmos para armar patrones de succión que sean impredecibles, como sucedería en la realidad. Aún no está a la venta, pero les ha ido muy bien en un fondeo que hicieron para lanzarlo al mercado.

Algunas mujeres se han quejado, exigiendo que se haga lo propio para su placer. Obviamente se requeriría una investigación totalmente diferente para lograr un aparato semejante, pero no dudo que pronto se lleve a cabo el protocolo de investigación.

Stephany Allys, jefa de la Oficina del Placer y cofundadora de la empresa inglesa Mystery Vibe, explica que ellos inventan, diseñan, manufacturan y venden juguetes novedosos que buscan adaptarse a la experiencia individual de cada usuaria.

Ya detectaron que las nuevas generaciones de mujeres no buscan productos que emulen el pene. La forma no les interesa tanto como las sensaciones. Eso abre un nuevo panorama pues las creaciones pueden ser infinitas, incluyendo también las virtudes de la inteligencia artificial. 

La pornografía no es escuela

Un artículo escrito en el Diario de Mallorca, en España, señala que siete de cada diez jóvenes admite que en los últimos años ha mirado pornografía cuando menos de forma ocasional. El 15 por ciento de ellos ha aceptado que lo hace para “aprender sobre sexo”.

Ya se ha hablado sobre los estereotipos machistas que se manejan en este género, que ahora es muchísimo más fácil de conseguir y no se necesita aventarse toda una película, sino ver unos cuantos clips de pocos minutos desde las redes sociales. También siguen viendo a la penetración como el único medio para obtener placer, en algunos casos ligado al sometimiento de las mujeres.

En México no hay cifras al respecto, pero en España se sabe que es a partir de los 14 años cuando están comenzando a consumir este material, tanto chicos como chicas (aunque ellos más), no obstante, ha habido casos de niños de ocho y nueve años expuestos a las imágenes.

Si unimos esto a la ausencia de una educación sexual integral, estos chavos crecerán creyendo que así deben ser los encuentros eróticos. Eso no solo los llevaría a seguir patrones dañinos, sino también a perderse una experiencia erótica y de vida al descubrir a su ritmo todas las virtudes y posibilidades del erotismo libre, informado, consciente.

Algunas mujeres de diversos países están haciendo “porno feminista”, que no busque cosificar el cuerpo femenino, ofrezca historias más elaboradas que no se centren en el coito y que, en algunos casos, sea lésbico. Aunque marcan un cambio, también se dice que la pornografía siempre será para el consumo patriarcal.

En todo caso, ni una forma ni la otra deberían ser consideradas una escuela para los más jóvenes, quienes deberían tener opciones educativas a su alcance para entender las dimensiones del placer y el erotismo.

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika



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