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Vida y Milagros

Nuestro derecho a votar y ser votados sin partidos, sin retrocesos

Verónica Mastretta

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La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus artículos 1° y 35 nos otorga a los ciudadanos mexicanos el derecho a votar y ser votados en condiciones de igualdad, señalando las excepciones, que no incluyen la obligación de competir con las siglas de un partido. Por muchos años este derecho fue limitado por una ley federal electoral abusiva que aprobaron los partidos para evitar que por fuera del huacal hubiera candidaturas independientes. No querían más competencia que la de las franquicias partidistas. En 2012, y después de una larga y amplia lucha ciudadana, se modificaron las leyes secundarias que normaban el derecho constitucional mencionado.

Queda enunciado que se otorga a los estados el derecho a sacar sus leyes electorales, pero estas no deben poner limitantes que rebasen las establecidas en las leyes secundarias derivadas de los artículos mencionados. Para las candidaturas independientes se requiere que quien quiera registrar una candidatura presente hasta un 3% de apoyos de personas registradas en el padrón, por lo que en las leyes estatales es válido requerir hasta el 3% de apoyos en firmas. De acuerdo a las leyes federales, las firmas de apoyo se recabarán en un formato autorizado por el INE y ahí se registra el nombre de la persona tal cual aparece en su credencial de elector, su número y clave. Nada más. Con esos datos el INE puede compulsar y validar las firmas. Para una elección federal se pueden recabar firmas de casa en casa, en la calle, en una plaza, en donde pueda y sea permitido.

En la ley estatal aprobada por el congreso poblano el 22 de agosto pasado, en que, cosa rara, los diputados se molestaron en trabajar en sábado, el requisito para registrar una candidatura independiente para gobernador es del 3% de las firmas del padrón. Son 131 mil firmas, que además, se tienen que otorgar de manera presencial en los consejos distritales y en un periodo de 20 días.

¿Por qué varias universidades, organizaciones civiles y personas nos hemos opuesto a dicho candado? Primero porque la ley federal, aunque otorga a los estados el derecho a reglamentar ciertas cosas, no les permite extralimitarse en los candados. Por ejemplo, en el caso de Tamaulipas, el Tribunal Federal Electoral revisó la ley que aprobó el congreso local, y si bien aprobó el porcentaje máximo que permite la ley federal de hasta el 3% de los apoyos, en lo demás falló a favor de ampliar el periodo de recaudación de firmas, así como la manera de recaudarlas sea con el formato de INE y sin que las personas tengan que acudir a un consejo distrital en persona.

En el caso de la queja que un grupo de personas presentamos ante el Tribunal Federal Electoral, este fue desechado por haberlo presentado de manera extemporánea, fuera de los 4 días que la ley otorga para inconformarse, aunque quedan otros recursos, como el amparo, que en su momento se pueden utilizar cuando de manera directa alguien quiere ejercer su derecho al registro. Pero ese es otro cantar. A los que nos ha interesado este tema pensamos que además de que los candados colocados por el congreso poblano se extralimitan y son un paso atrás con respecto a la reforma federal de 2012, también creemos que se corre el riesgo de que dichos candados solo puedan ser remontados por grupos de poder político que sean desplazados por sus propios partidos, por grupos de poder puramente económico que también tendrían la capacidad de movilizar a 131 mil personas en 20 días , o por grupos delincuenciales a los que les puede ser fácil conseguir los apoyos por medio de la movilización que genera el miedo o el dinero. Eso es lo que nos parece peligroso. Candados difíciles para ciudadanos comunes, pero remontables para los grupos de mucho poder. Una buena parte de los que estamos promoviendo que el espíritu de la ley no se tergiverse, no lo hacemos pensando en las elecciones para gobernador del año que viene en el estado de Puebla, sino en las condiciones que prevalecerán en las elecciones para elegir gobernador y diputados locales en el 2018. El año que viene sólo se elegirá gobernador o gobernadora por un año 8 meses, pero el congreso seguirá teniendo a las mismas personas que hoy son diputados, ya que fueron electos por única vez por 4 años y 8 meses, hasta el 2018. Suponiendo que hubiera una remotísima posibilidad de que una candidatura independiente cuajara y ganara, ese pobre ganador estaría frito pues tendría muy poco tiempo para medio entender que cuentas le dejan, para intentar hacer algunos cambios, lograr que el congreso le acepte sus presupuestos y propuestas, pero eso sí, tendrá que cargar con la responsabilidad de revisar a fondo un sexenio en el que el congreso de manera mayoritaria es leal a quien ahora gobierna ; un congreso que no se ha manejado como el contrapeso independiente que debiera ser . En el congreso federal ya hay todo un rejuego de cabildeos y contrapesos con respecto al poder ejecutivo.

Estoy convencida de que los contrapesos son sanos e indispensables. Todo funciona mejor cuando hay oposición inteligente y leal. No la oposición que a todo dice que no por molestar o por mezquindad política, sino la que razona, trabaja, cabildea y aporta.

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