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Martes , 25.09.2018 / 22:31 Hoy

Nuestra necesaria referencia: el pálido punto azul

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No sé a ustedes, pero a mí la vida muchas veces me parece confusa e incomprensible. Me confundo entre lo que es prioritario y lo que es irrelevante y me cuesta trabajo entender de qué se trata y de qué va la vida. No sé si es importante estar pendiente de los destinos de la patria y si vale la pena preocuparse de su rumbo, de si éste tiene un camino relativamente transitable o si vamos dando tumbos hacia un barranco de manera irremediable. En estos días de un año de pronóstico reservado y de ánimos enconados, me inquieta la respuesta a la pregunta de cuál es nuestro papel en el mundo. ¿Realmente en lo individual podemos hacer algo por mejorar nuestro entorno político y social? ¿Vale la pena hacerlo o simplemente debemos encerrarnos en nuestros pequeños mundos a ser observadores pasivos o derrotados ante lo que acontece en nuestro entorno? ¿Qué es importante? ¿Qué vale la pena? ¿Podemos darle un sentido a nuestra vida o todo, de todos modos, es producto de la casualidad?

Una valiosa reflexión de Carl Sagan me ha servido para dimensionar muchas de las cosas que me confunden. Sus palabras no son necesariamente una respuesta específica para mí o para ti, sino una amplia visión de lo que realmente importa, un asidero y un punto de luz en nuestro cerebro para buscar nuestras propias respuestas. Sus palabras nos dan una lucidez parecida a la que se produce cuando nos acostamos en el pasto a ver pasar las nubes en la inmensidad del cielo azul o a mirar la profundidad de una noche estrellada.

En 1990, cuando la sonda Voyager 1 se disponía a salir del sistema solar, Carl Sagan estaba ahí observando las imágenes en las pantallas de la NASA. Él les propuso a los científicos y al equipo técnico que por una última vez hicieran girar la nave para tomar la foto más distante posible de nuestro planeta, en ese momento a 6 mil millones de kilómetros. Ahí él vería lo que describió como "el pálido punto azul". De la experiencia de observar así a nuestro planeta escribió el siguiente pequeño texto:

"Desde este punto tan distante, la Tierra puede carecer de un interés especial, pero para nosotros es diferente. Consideremos de nuevo ese punto: ¡Es nuestro hogar, eso somos nosotros! En él, todo aquel que quieres, todo aquel que conoces, todo aquel del que hayas oído hablar, todos los seres humanos que han existido, vivieron aquí sus vidas. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y plebeyo, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor o explorador, cada líder supremo, cada formador de moral, cada político corrupto, cada "súper estrella", cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí, en esa mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La tierra es un pequeñísimo escenario en una vasta e inmensa arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que en gloria y triunfo pudieran convertirse en los amos momentáneos y soberbios de solo una fracción de un punto; piensa en las infinitas acciones crueles de los habitantes de esa pequeña parte hacia los casi indistinguibles habitantes de cualquier otra parte igual de pequeña. Piensa en la impaciencia por matarse los unos a los otros, en la frecuencia de sus mal entendidos, en lo fervientes que son sus oídos ante determinadas formas de pensar, lo necio de nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia y la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el universo. Todas esas creencias son desafiadas por ese punto de luz pálida, por una mota solitaria que es nuestro planeta, flotando en esta inmensa y envolvente oscuridad cósmica. Piensa en nuestra propia oscuridad. En toda esta inmensa vastedad, no hay ningún indicio de que la ayuda vendrá de algún sitio para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora capaz de albergar la vida, y no hay ningún otro sitio, al menos en un futuro cercano, a donde nuestra especie pueda emigrar. ¿Visitar? si, establecerse, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde estamos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia constructora de carácter y humildad. Quizá no haya mejor demostración de la estupidez de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro diminuto mundo. Para mí recalca nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente y de preservar y cuidar el pálido punto azul, el único hogar que tenemos y hemos conocido." (Carl Sagan, Astrónomo, activista y novelista, 1934-1996)

La vida-decía Carl Sagan- es solo una breve mirada a un sorprendente universo. Es triste como nos perdemos de ese momento distraídos por fanatismos, nacionalismos, pleitos políticos, egos desmedidos, creencias religiosas, deseos de acumulación, pero sobre todo, por pequeñeces. Todo pierde importancia cuando miramos hacia arriba, cuando metemos un humilde y personal atisbo de astronomía a nuestra vida cotidiana. Muchas preguntas encuentran respuesta con ese breve movimiento de cabeza hacia arriba, hacia la inmensidad del cielo.

v_mastretta@yahoo.com

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