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Sábado , 15.12.2018 / 11:15 Hoy

Voces Ibero

Farenheit 451

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Comentaré en esta ocasión la extraordinaria novela “Farenheit 451”, una metáfora perfecta de la vida del siglo XXI. Ray Bradbury uno de los grandes maestros de la ciencia ficción, publicó este libro en 1953, avizora y describe a la perfección a las nuevas generaciones enchufadas a los audífonos, a las pantallas de las tablets, de las laps y de los celulares.La obra narra el encuentro del bombero Guy Montag, con Clarisse McClellan una joven de 17 años que le mostrará la realidad del mundo artificial donde está prohibido leer y pensar para conseguir la felicidad, se impide el cuestionamiento y la crítica, en su lugar se facilitala distracción y el logro del confort máximo al extremo de permitir la ingesta de píldoras para adormecerse y disfrutar intensamente las imágenes de la televisión. En la nueva experiencia el televidente podrá disponer de la información audiovisual en tres o cuatro pantallas, inclusive interactuar en el drama visual y auditivo de acuerdo a un guion preestablecido. La casa deja de ser el hogar para convertirse en un espacio invadido por quienes llegan a “sanar” al individuo regenerándole la sangre envenenada por los somníferos. La solicitud de Mildred a su esposo Montag nos da una idea clara de los artículos de consumo: —¿Cuánto crees que tardaremos ahora para poder sustituir esa pared por otra con televisión? Sólo cuesta dos mil dólares. —Los bomberos se dedican a quemar libros a la temperatura de 451 grados farenheit, ya que son considerados nocivos:—Es un buen trabajo. El lunes quema a Millay, el miércoles a Whitman, el viernes a Faulkner, conviértelos en ceniza y, luego, quema las cenizas. Este es nuestro lema oficial.Se describe la visión futurista de la sociedad dominada por lo mediático muy semejante a la actual, cuyas dimensiones de anunciosrepresentan el grado de intromisión en la mente y reflexión del Hombre,éstos horadan y someten a la nueva sociedad con sus mensajes convincentes. Brinda un retrato de la vida aparentemente tranquila y pacífica donde se inhibe la creatividad y la inteligencia, para reproducir esquemas preestablecidos y mantener el orden. Los medios están al servicio de un gobierno claramente autocrático,dibujado a través de los personajes alienados. Sin embargo Clarisse cuestiona: ¿Ha visto los carteles de sesenta metros que hay fuera de la ciudad? ¿Sabía que hubo una época en que los carteles sólo tenían seis metros de largo?Es precisamente Montag, quien decide encontrarla existencia de una alternativa de personas pensantes y descubrir la imposibilidad de un pensamiento único,la pluralidad como esencia de la vida humana.Montag sintió el leve cosquilleo de las palabras, su lenta ebullición. Y cuando le llegara el turno, ¿qué podría decir, qué podría ofrecer en un día como aquél, para hacer el viaje algo más sencillo? Hay un tiempo para todo. Sí. Una época para derrumbarse, una época para construir. Sí. Una hora para guardar silencio y otra para hablar.


guiomara.alvarado@iberotorreon.edu.mx

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