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Viernes , 14.12.2018 / 17:00 Hoy

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El Torreón de los tranvías

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Cuando se dio la autorización en 1888 para el cruce de vías en la hacienda del Torreón, se le concedió al señor José M. Múzquiz el permiso de establecer una línea férrea o tranvía entre la Estación del Torreón y la Villa de Lerdo, y el de construir un puente sobre el Río Nazas; en el contrato se estipuló que podría cobrar por la conducción entre los dos puntos seis centavos por persona o por 300 libras de carga. 


La primera compañía que extendió sus vías a través del Río Nazas llevó el nombre de Compañía de Tranvías de Lerdo a Torreón (1901); la segunda se llamó Compañía de Electricidad y Tranvías de Torreón (1904); éstas se fusionaron en 1905 y de acuerdo a las leyes de entonces se le nombró Ferrocarril Eléctrico de Lerdo a Torreón, S.A., ya que debido a que transitaba entre dos estados era un ferrocarril. La vía electrificada del tranvía de alrededor de once kilómetros, que unía a Torreón y Lerdo pasando por Gómez Palacio, fue una de las primeras en México. 

El 7 de noviembre de 1906 José Sariñana celebró, con el gobierno del Estado de Coahuila, un contrato para extender el circuito de tranvías y también para establecer la planta de luz y fuerza motriz en la Villa de Torreón; el documento describe el primer circuito en operación que recorrió las avenidas de Hidalgo y Matamoros, pasaba por las calles de Ramos Arizpe y Treviño con un ramal que continuaba por la Avenida Hidalgo y que terminaba en los terrenos que se encuentran frente a la Compañía Metalúrgica de Torreón. 

 
Hubo intención de crear otras dos rutas interurbanas más de tranvías eléctricos, la de Torreón a San Pedro de alrededor de 42 kilómetros y la propuesta por el Dr. J. W. Lim —accionista del Banco de China y México— de alrededor de diez kilómetros de Torreón a Matamoros que sería realizada por la firma local de ingeniería Lineberg & Rone 


Los tranvías eléctricos fueron considerados símbolos de modernidad y de progreso, temidos por atropellar o electrocutar gente y como “maleficio diabólico” por andar solos; terminaron de operar en 1953 y del puente de acero sólo quedan los pilares en el lecho del río Nazas.

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