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Jueves , 13.12.2018 / 00:53 Hoy

Voces Ibero

El género negro: una forma de protesta

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El género negro en la literatura es uno de los más interesantes y que mayormente han contribuido a abordar el tema de la violencia política y las violaciones a derechos humanos del siglo pasado y también de éste. Se trata de un género que ha evolucionado mucho desde aquel primer relato, “Los crímenes de la calle Morgue” (1841), escrito por Edgar Allan Poe, con el que se da inicio a este fascinante terreno literario. La novela negra ha pasado, en poco menos de doscientos años, de ser un género menospreciado, tomado muy poco en cuenta por los críticos, a ser uno de los más relevantes dentro de la literatura, y quizá una de las principales razones para explicar el éxito que ha tenido es que se ha convertido en un vehículo extraordinario para diseccionar y analizar críticamente la realidad, particularmente en nuestras sociedades contemporáneas.


El investigador, que generalmente es el personaje principal, en los inicios del género era un personaje sumamente racional, metódico, con una capacidad deductiva extraordinaria y un rigor casi científico, como lo fueron Aguste Dupin, Hércules Poirot y Sherlock Holmes, cuya actividad se centraba fundamentalmente en resolver un misterio planteado como un juego de lógica. Con el paso de los años, el detective de las historias criminales se ha convertido en una especie de sociólogo callejero que se posiciona como un observador y un crítico de la violencia social, el abuso del poder y la corrupción. Esta nueva figura ha sido bien representada por personajes como Sam Spade, Philip Marlowe, Pepe Carvalho, Jules Maigret, Kurt Wallander, Mario Conde, Héctor Belascoarán Shayne y muchos otros más.


La historia en la novela negra contemporánea, más allá de centrarse en la solución de un crimen, muestra el contexto político y económico de un país, su historia, el tipo de sociedad que vive en él y la forma en la que funcionan sus instituciones. Al mismo tiempo permite recorrer sus bajos mundos, conocer los tabús y la idiosincrasia de la gente, las luchas sociales por las que han pasado, sus procesos de democratización y el modelo económico imperante. Por eso, coincido con Paco Ignacio Taibo II en que la novela negra no es un mero panfleto, sino un reclamo político puro, un claro retrato de nuestra realidad social. 



roberto.gidi@iberotorreon.edu.mx

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