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Lunes , 15.10.2018 / 04:13 Hoy

Voces Ibero

Daño desde la raíz

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Nosotras no luchamos contra la violencia sino que trabajamos por la paz.

Marcela Lagarde

Jorge Barón Biza, periodista, crítico de arte y catedrático argentino, hijo de Raúl Barón Biza y de Rosa Clotilde Sabattini, nos narra en su única novela, El desierto y la semilla (2013, Eterna Cadencia) algunos pasajes de su trágica historia familiar.

La novelainicia en el momento posterior a que Raúl Barón Biza (Arón en la novela) arrojara ácido sulfúrico (vitriolo) al rostro de Rosa Clotilde Sabattini (Eligia), durante la última reunión que sostuvo con ella y sus abogados para la firma del divorcio. Después del daño infligido a su mujer, Raúl se quitó la vida de un disparo.

A partir de ese momento (1964), Rosa Clotildese sometió a continuas operaciones para tratar de reconstruir la mayor parte del tejido y las funciones de su rostro. Su hijo Jorge Barón Biza(Mario) la acompañó durante esa travesía tanto en su país como en unhospital deMilánen donde permaneció hospitaliza durante veinte meses.

Barón Biza describe esa etapa de su vida en la que el rostro de su madre era reconstruido retazo a retazo. Jorge, durante el día, fue testigo del dolor y el sufrimiento callados por los que atravesó Rosa Clotilde. Por las noches asistía asiduamente a bares, en particular a uno en el que conoció a Dina, una prostituta, a quien en varias ocasiones acompañó a sus citas con sus clientes, y otras veces terminaba tirado en alguna calle desconocida, completamente ebrio.

Rosa Clotildepasó los siguientes doce años de un hospital a otro, hasta que los médicos decidieron que ya no podían hacer nada más por ella.

La novela se publicó en 1998, tres años antes de que muriera su autor. Jorge Barón Biza, quien al igual que sus padres y su hermana, se suicidó en 2001 de la misma manera en que lo hizo su madre en 1978: lanzándose desde una ventana del edificio en el que vivía.

Finalmente la violencia contra las mujeres no sólo las afecta a ellas, sino también a sus familias. Cuando hay hijos, el daño que se les provoca a ellosvienedesde la raíz, desde lo más profundo de su ser, por eso mismo, desde la raíz, se debe sanar, educar, perdonar y resarcir a tantos seres humanos violentados, para luego poder construir un mundo más digno, igualitario y seguro.

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