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Lunes , 18.06.2018 / 06:42 Hoy

Universidad Politécnica de Tulancingo

Obesidad y Ética

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En México quedó legalmente prohibida la preparación, expendio y distribución de alimentos y bebidas en las escuelas, que por representar una fuente de azúcares simples, harinas refinadas, grasas o sodio, no cumplan con los criterios nutrimentales y, en consecuencia, no favorezcan la salud de los educandos y la pongan en riesgo; y los prestadores de servicios educativos que promuevan o propicien la preparación, expendio y distribución de alimentos en contravención a lo señalado en el lineamiento anterior, incurrirán en infracciones previstas y se harán acreedores a sanciones.

De los reportes recibidos a nivel nacional por la asociación civil "El poder del consumidor", 90% indican venta de comida chatarra todos los días de la semana y un 70% reporta venta de refrescos. Respecto a frutas y verduras, 40% indicó que se ofertan en forma continua y 87% puso en evidencia la falta del Comité de Establecimiento de Consumo Escolar, que de acuerdo con la normatividad se refiere al grupo de personas (especialmente madres y padres de familia) que se compromete y responsabiliza de la organización y el desarrollo de acciones en torno al expendio y distribución de alimentos y bebidas.

El 19% indicó que hay bebederos dentro de la escuela. Se manifestaron algunas situaciones, por ejemplo, el interés monetario, la publicidad de estos productos dentro de las instalaciones, la falta de sensibilización de la comunidad escolar, así como el retiro intencional de los alimentos no permitidos al momento de las supervisiones.

Uno de los graves retos a los que nos enfrentamos como país es la epidemia de sobrepeso y obesidad, la cual deriva en enfermedades crónico degenerativas que cada vez son más frecuentes en la niñez y la adolescencia. Es ahora el turno de los investigadores universitarios quienes seguiremos invitando a través de la ética a cada uno de los actores desde su ámbito de acción:

CONCESIONARIOS DE ESTABLECIMIENTOS DE CONSUMO ESCOLAR: A asesorarse con administradores, mercadólogos y gastrónomos para ofrecer alimentos saludables sin perjuicio de sus ganancias ni del sabor.

ALUMNAS, ALUMNOS, MADRES Y PADRES DE FAMILIA: Darse tiempo para preparar los alimentos para llevar a la escuela: investigaciones demuestran que la madre o padre de familia compra los mejores ingredientes posibles, mientras que los encargados de los Establecimientos de Consumo Escolar compran los ingredientes más baratos aunque, a manera de ejemplo, se trate de grasa coloreada, imitación de jamón.

DIRECTORES DE ESCUELAS: Regular la venta de comida chatarra (sin o con etiqueta) y de refrescos todos los días de la semana dentro y alrededor de la escuela. Sustituirlos por bebederos, agua simple y frutas y verduras.

PRODUCTORES: Elaborar productos con menos azúcar, grasa o sodio.

PODERES LEGISLATIVO, EJECUTIVO O JUDICIAL: Aplicar la normatividad vigente, construir bebederos y políticas fiscales para incentivar alimentos saludables. Con base en cifras del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial, realizado durante 2013 (Cemabe), en ese año existían en el país 145 mil 427 escuelas públicas de nivel básico, de las cuales sólo el 18.8% contaban con bebederos instalados por lo que faltarían aproximadamente 118 mil planteles por cubrir.

El etiquetado frontal forma parte de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes donde se estableció que debería "comunicar información nutrimental clara a los consumidores y fomentar decisiones saludables entre estos". Sin embargo, el etiquetado frontal los consumidores mexicanos no lo entienden y prefieren el etiquetado conocido como "semáforo" por ser más útil y comprensible, especialmente en la categoría de azúcar. Así, los criterios de la regulación mexicana para publicidad permiten una cantidad de azúcar que puede representar hasta 3 veces más el límite que plantea la Organización Panamericana de la Salud.

Se ha señalado como ejemplo a seguir el etiquetado de Ecuador o Chile, que implementaron el llamado "semáforo nutricional", a través del cual las etiquetas deben expresar si un producto contiene "altos", "moderados" o "bajos" niveles de elementos como la azúcar, sodio o grasas.

DR. MANUEL ALEJANDRO ROBLES ACEVEDO
PROFESOR-INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN
LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE TULANCINGO
manuel.robles@upt.edu.mx

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