• Regístrate
Estás leyendo: Sopas de piedra: interacciones agua-roca
Comparte esta noticia
Domingo , 23.09.2018 / 02:13 Hoy

Sopas de piedra: interacciones agua-roca

Publicidad
Publicidad

La disponibilidad de agua de buena calidad y suficiente en volumen es necesaria para el desarrollo de una región. El uso que se le da al agua que se almacena en las presas o la que se extrae de acuíferos depende de su calidad.

Se puede establecer una analogía con las aguas almacenadas o circulando con las sopas. Todas las aguas naturales llegan a un equilibrio con los minerales que interaccionan, el cual depende del tipo de roca, de la razón agua/roca y del tiempo que están en contacto. Las aguas adquieren una “huella” característica que refleja el tipo de roca que atraviesan. Una manera de rastrear las rocas por las que circularon es a través de análisis en campo o laboratorio de los aniones, que son sustancias con carga negativa. El bicarbonato es el anión más común en las aguas (excepto las ácidas con pH menor a 4.5), proviene del CO2 de la atmósfera y de la disolución de calcita (CaCO3), un mineral fácil de encontrar. El sulfato es indicador de la presencia de la disolución del mineral yeso (CaSO4.2H2O), pero sobre todo de la oxidación de pirita (FeS2). Los minerales calcita y pirita regulan el pH de las aguas, la calcita produce sopas con pH de neutro a alcalino y la pirita sopas ácidas.

El anión nitrato (NO3-) proviene de descomposición de materia orgánica y evidencia de contaminación. El cloruro refleja introducción de aguas residuales, está directamente relacionado con el uso de sal común o un alto tiempo de contacto del agua con las rocas.

Las sopas más diluidas o “aguadas”, que pueden beberse y de buen sabor, son aquellas que afloran en manantiales en partes altas. Estas sopas son neutras y bicarbonatadas. Estas sopas pueden volverse “saladas” y ligeramente sulfatadas y cloruradas cuando tienen un alto tiempo de residencia en los medios geológicos o se almacenan en presas, bordos o lagos, donde se presenta evaporación y concentración.

En las “sopas amargas”, las aguas drenan desde minas abandonadas o de depósitos de residuos mineros. Estas aguas pueden ser ácidas, neutras o alcalinas. Invariablemente son sulfatadas y pueden ser tóxicas si el porcentaje de pirita es mayor que la calcita, que resulta en pH ácido y la presencia de metales pesados en solución.

Las “sopas tóxicas” son todas aquellas que drenan de depósitos de residuos, ya sea urbanos, como basureros o de los mismos residuos mineros. Otro tipo de sopas tóxicas son las aguas magmáticas que acompañan a la roca fundida o lava en una erupción volcánica, estos fluidos son ácidos y con altas concentraciones de metales, arsénico y flúor.

Mantener la salud de los ecosistemas implica tratar de evitar que las sopas amargas entren en contacto con sopas diluidas o, en el mejor de los casos, “endulzar” la “amargura” de estas sopas tratando a las aguas. Además, es necesario evitar o minimizar el contacto de las sopas tóxicas de origen volcánico con las sopas diluidas de los acuíferos.

En ese sentido, es urgente plantear acciones para frenar la sobreexplotación los acuíferos, ya que esta acción favorece la entrada de arsénico y flúor a las aguas que abastecen a la población.

YANN RENÉ RAMOS ARROYO
Doctor del Departamento de Ingeniería Geomática e Hidráulica, División de Ingenierías, Campus Guanajuato

eugreka@ugto.mx
www.ugto.mx/eugreka

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.