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Martes , 25.09.2018 / 09:06 Hoy

Taller sie7e

Y pensar que pudimos…

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¿Cuál es la resonancia que envuelve este verano? De regreso al terruño muchos visitantes llegan a nuestro puerto como cerveza al trópico; refrescando los días vienen a caminar evocando la inocencia del párvulo. Cuéntame más, dicen los no tan jóvenes mientras los adolescentes no dejan de manipularse al celular, dedos mágicos brincan en pantallas ficcionales. A un estallido de risas levantan su vista para comprobar que realmente existimos, otros forzosamente quieren la foto para compartir en las redes cibernéticas y que los demás vean dónde están, qué comen y lo felices que se ven: Mundo actual necesidad de imagen. En 1916 Ramón López Velarde acuñó sus añoranzas de la provincia y su amor trágico e inocente en su primer libro: «La sangre devota»,eran tiempos de ruptura con el modernismo, no más alabastros ni azul, sin dejar de reconocer a sus maestros lo dedica a los espíritus de Gutiérrez Nájera y a Othón. Con este libro, no obstante momentos de guerra e inestabilidad que se vivían en México, como ahora, él escribía haciendo metáforas con los cuadros de su pueblo, rebozos, campanas, pozo, flores, primaveras en su sentir, sangre que corre por los caminos de su natal Jerez, sus ojos y el papel están en otro sitio en la ciudad de México, pero su corazón late con su devoción por su origen y el amor que todo lo mueve y transforma. Él no mira a París o Nueva York regresa a los hechizos de provincia, a las jóvenes de aroma de valle, al regazo donde se ha mecido la inocencia que no se borra porque es el paraíso, la cercanía con la felicidad como hoy cuando te reencuentras con tus primos y aparece el pasado aún remoto en nuestras palabras, los días de pesca, las enormes jaibas de las marismas, el Chairel con su tapada y las prohibiciones de no ir más allá… el verano nos lleva a la infancia igual que López Velarde en su Sangre Devota y termina con un poema de esperanza de lo que no se hizo, simplemente te lleva a soñar, a llenar el espacio vacío con nuestros silencios:Y pensar que pudimos… ¿se atrevería a decir o pensar qué pudimos? Lea para compartir celebrando 100 años de una nueva poesía que inaugura el siglo pasado…feliz domingo; carpe diem.

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