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Viernes , 21.09.2018 / 17:45 Hoy

Taller sie7e

Un exótico placer

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¿La frivolidad rige la vida postmoderna? Observar, mirar edificios, columnas, frisos, llenarte de ese aire cosmopolita en un solo instante que se guarda en tu memoria sensorial puede ser un deleite igual que ver el mar y su vaivén azul. Al caminar vas leyendo una ciudad como un libro, pero la imaginación penetra las paredes, los árboles, las personas. En la barra del bar del Hotel Plaza de Nueva York veía su círculo marmoleo dorado, y a mi alrededor había madres e hijas tomando el té. En unos platos en desnivel como torres, se veían los diminutos postres, se habían puesto de gala para ese gran día, desde la barra observaba el centro del salón, su techumbre me decía que era contemporáneo a las galerías Lafayette, al Gran Hotel de la Ciudad de México, al Palacio de Hierro, mientras tomaba mi vino blanco no seco… ¿y qué hacía esta barra en el centro de ese salón? En el tiempo en que fue diseñado el hotel no era costumbre las mujeres entraran a un bar, menos sentarse solas. Y no pude contenerme, pregunté al barman que si esa barra pertenecía originalmente al lugar, y muy amable lo negó y me explicó porque no; sentí una suerte de alegría al confirmar mis sospechas que sólo habían surgido de la observación. Para qué sirve eso, tiene razón, lector amigo, para nada. Placer inexplicable. Cuando una lee sin sentir pasan las letras como los días, las calles, las flores sin verlas sin desmenuzar minuciosamente las palabras, su signo, no goza, se priva de un placer especial como diría RolandBarthes, su cuerpo no comienza a seguir sus propias ideas. Imagino a un joven que ha leído a Harry Potter y va a la estación Victoria a buscar el vagón donde Harry se va a su escuela de magia, sí, es ficción, pero se desea tocar la realidad. Recuerdo alguien que me dijo deseaba escribir porque le llamaba la atención, y entonces le pregunté si leía, inmediatamente dijo No, que ella sólo quería escribir. ¿Entonces cómo hacemos palabra lo que miramos o sentimos? Con la lectura se propicia la reflexión, uno se hace analítico, se pueden moldear sensaciones, se abre la puerta sensorial, son muchas competencias las que se logran con la lectura y da tristeza que las rechacen. En este nuevo ciclo escolar ojala que se muevan las conciencias para mirar con otros ojos. Carpe Diem.

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