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Martes , 17.07.2018 / 06:41 Hoy

Tampico, cuna de sueños huastecos

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¿Y para qué sirven los poetas? Podemos buscar la localización geográfica de nuestra ciudad, el significado del nombre, algo de su historia, asistir algún edificio de ladrillos en el centro de nuestro puerto y quedarnos ahí en la orilla sin penetrar las aguas verdaderas, sin entrar a la raíz, sin descubrir la veta mágica del oro. Tu mirada será tal vez una escenografía vacía, sin espíritu, sólo cubriendo el conocimiento de un lugar. Si en cambio vas en compañía de la voz del poeta que canta a su origen, y te dice «Tampico, es mil y un latidos del trópico de cáncer, situado como está, justo en el finisterre del Estado es un puerto con la caricia y el castigo de las aguas atlánticas del Golfo de México, de las aguas arrebatadas de los ríos Pánuco y Tamesí, y las límpidas aguas lagunarias, esto es: agua viva, fuente de renacimientos» con esta forma de describir,la imaginación vuela, hace vibrar los sentidos porque él hace palabra las imágenes. Pinturas al óleo que vivifican los colores y se vuelven acuarelas bifurcando la humedad en el pincel, así Juan Jesús Aguilar en el libro que coordinó para Milenio: Tampico, Cuna de sueños huastecos unió la historia del puerto desde sus orígenes precolombinos hasta el transporte de las mercancías más allá del Atlántico un viaje lector que habla de petróleo, educación, comercio, acompañados de fotografías que también nos enseñan otros rostros de la ciudad. Dos tomos de los sitios conurbanos que habitamos. « Antes de ser confundidos por Colón el navegante con las Indias (1942) antes de ser la Terra (Hispania) Nova continental en la carta geográfica de Abraham Ortelius (1584), antes de la conquista cortesana y de la colonización de estas tierras por España del siglo XVI, antes, mucho antes, cuando América era el rostro oculto del globo terráqueo, ya éramos huastecos» Con la anáfora del poema de Amorosa Raíz de AlíChumacero, Juan Jesús nos muestra su vasta cultura para referir un momento de nuestra historia, como una semilla de mostaza que se hinca en la tierra para dar su fruto poético y cantar a su Tampico con tanto Amor sea en el mar Egeo, en el Mediterráneo o en el Pánuco, el canto de los poetas es tan necesario a los pueblos para construir su espíritu. Leer es reconocer algo de ti en el vacío que te envuelve y encontrar una amorosa mirada. Carpe Diem. ¡Feliz Domingo!

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