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Jueves , 21.06.2018 / 23:31 Hoy

Taller sie7e

Oración

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Rompo otra promesa, me había propuesto dejar en mi intimidad las imágenes con la que rezo pero ahí está la poesía que te comparto.

Rezo cerrando los ojos e imagino la fina aguja penetrando la delgada piel de su brazo, no quiero que la lastimen, quiero que al insertarse se mueva como sed buscando un manantial, quiero que la aguja encuentre su ruta entre los escombros del agotamiento y las esperanzas de alivio.

Cierro los ojos e imagino miles de pequeñísimas imágenes de la virgen María y del sagrado corazón de Jesús flotando en la solución medicinal, guiando esa cánula hacia donde corre el río de su sangre.

Había imaginado las imágenes del Cristo crucificado pero pensé que los ángulos de la cruz le rasgarían la superficie interna de las venas a su paso. Fue así como acudí al Cristo resucitado, a la imagen del Sagrado Corazón.

Vi múltiples microscópicas vírgenes María e innumerables minúsculos Sagrados Corazón de Jesús, ví sus serenos rostros, sus suaves y coloridos mantos, sus corazones iluminados, sus amorosas manos, fluir en sus venas, entre las células sanguíneas, junto a aquel veneno del que extraen vida la ciencia y la fe.

El frasco colgante forrado de negro lo veía en el interior de mis ojos cerrados, lleno de Marías y Jesucristos que deslizaban por la estrecha manguera de plástico, cayendo gota a gota, hasta entrar en su cuerpo.

Quería que no olvidaran pasar por su cerebro, que su hígado se llenara de ellos, que sus intestinos y sus riñones, y toda su esencia se impregnará de Dios dictando a ese veneno: “esta célula sí… esta célula no…” He rezado de muchas formas. Me he metido en sus sueños para acomodar las estrellas en su cielo.

Le he encendido el sol en los días nublados.

He transformado en un mejor momento este momento.

Acompasado mi propia voz a su rezo, mi propio corazón a su latido, mi propio cansancio a su cansancio.

Con todo mi amor he sonreído y jugueteado ante su desgano. Alguna vez leí un poema que preguntaba ¿con qué me curarás abuela? Y el verso respondía: “con fe de manzanilla”.

A esa fe nos entregamos hoy los que te amamos.

En la lluvia imperceptible de los días lloverán Vírgenes María, Jesucristos y Espíritus Santos y traerán alivio, consejo de fruta y vitamina, para alzarte el alma hasta donde Dios diga.

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