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Taller sie7e

Las entiguas exportaciones marítimas

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En el siglo XVI, el comercio de España con sus colonias se fijó en el puerto de Cádiz, como el único autorizado para la salida de los navíos españoles, y la Casa de Contratación de Sevilla para lo relativo al comercio. En un principio, solamente se importaba en las colonias lo necesario para el uso de los españoles, como harina de trigo, aceite, vino, ropas, caballos y armas. Y de México se exportaba oro, plata, perlas, y chalchihuites (piedras que se tomaban por esmeraldas). De España nos llegaban vajillas, ladrillos, papel, ollas de hierro, vinagre, aceitunas, lino, aceite, vino, jabón, vidrio, pólvora, hierro, plomo, semilla de trigo, y varios animales: caballos, vacas, burros, corderos, cabras, cerdos y gallinas, entre otras cosas.

De la India y China, a través de Filipinas, nos llegaban terciopelos, sedas, lanas y lino en madejas o en lienzos, telas de algodón, camas, pabellones, cobertores, almizcle y ámbar, oro, perlas, loza y porcelana, escritorios y muebles de madera, adornos de marfil, diamantes, rubíes y otras piedras preciosas, mangos, nueces, dátiles, piñones, manzanas, naranjas, azafrán, almendras, etc. De las Molucas nos llegaban las especias de canela, clavo y nuez moscada. Estas mercancías se reenviaban a España desde Veracruz, y otras se comerciaban desde Acapulco al Perú. Se enviaban también a este país las manufacturas de seda china elaboradas en la Nueva España, como terciopelos, damascos, mantos, tafetanes y otros objetos de lujo.

Se prohibía la entrada al país de armas ofensivas y defensivas, “y los pistoletes y arcabuces menores de marca”. Las prohibiciones eran bajo penas muy graves, pero se podía obtener del rey licencia expresa para pasarlas. Florecía el comercio, pero los monopolizadores de la Casa de Contratación de Sevilla hicieron que el rey prohibiera el comercio entre México y Perú, y redujera el comercio con las Filipinas. También se prohibió el comercio entre las colonias. Los virreyes les hicieron ver lo equivocado de esta disposición, que resultó fatal para España.

A México le llegó la época del “libre comercio” siglos después. Por eso, tenemos libertad para importar todo tipo de armas, entre más sofisticadas, mejor. Y además, importamos lo que antiguamente era originario de aquí, como hule, maíz, frijol, y hasta la gasolina fabricada con nuestro petróleo. Eso sí, libre comercio.

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