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Domingo , 22.07.2018 / 21:40 Hoy

Taller sie7e

El galeón de manila

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Antes del descubrimiento de la vía de retorno a la Nueva España desde las islas Filipinas, los barcos debían dar la vuelta al mundo para regresar a España con las mercancías de America. Una vez encontrado el regreso por el océano Pacífico, se inició un activo comercio entre Manila y Acapulco, que duró casi los tres siglos de la dominación española en México, terminado a raíz de la independencia de nuestro país.

En Manila se instaló un gran mercado, llamado Parián, donde se realizaban las compra-ventas entre China, la India y América.. En realidad, las mercancías venían de los primeros grandes países, siendo Manila solamente el intermediario. Se tituló “mantón de Manila”,“mango de Manila”, o “naranja mandarina” a lo que realmente provenía de la India o de China.

Desde Acapulco se comerciaba además con Perú a través del puerto de Guayaquil. Se traía cobre, aceite, quina y vino de Chile, que desde aquí se enviaba a la Habana o a las islas Filipinas. De México se exportaban géneros de lana de Querétaro, un poco de grana y mercancía asiática de contrabando.

Una gran feria se celebraba anualmente con el arribo al puerto del Galeón de Manila que desembarcaba una o dos ves por año con toda clase de mercancías: muselinas, telas pintadas, camisas de algodón, seda cruda, medias de seda, obras de platería, especias y aromas, muebles de finas maderas, marfiles tallados, y

piezas de porcelana. Al momento de conocerse en México la noticia de la llegada del Galeón a las costas del Pacífico se llenaban de comerciantes los caminos de Chilpancingo a Acapulco.

Mientras que las mercancías de las grandes Indias se transportaban de Acapulco a México, bajaban del interior hacia el puerto las barras de plata y los pesos que era el cargamento de retorno del Galeón de Manila.

Embarcaban también pequeñas cantidades de cochinilla de Oaxaca, cacao de Guayaquil y de Caracas, vino, aceite y tejidos de lana de España; el número de pasajeros era muy considerable, predominando con frecuencia los religiosos (Humboldt, Alejandro de, )

“A partir de 1815, el comercio del galeón se dividió entre el puerto de Acapulco y San Blas y dejó de venir el año de 1821. Desde entonces, Acapulco, así como todos los puertos del Pacífico, adquirió una vida comercial limitada y muy inferior al movimiento comercial de los puertos del Golfo, ya que ninguno “logró adquirir la importancia de Tampico o aún de Matamoros, que no eran sin embargo grandes puertos” (López Cámara, Francisco).”

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