• Regístrate
Estás leyendo: El comercio maritimo en el virreinato
Comparte esta noticia
Viernes , 20.07.2018 / 12:00 Hoy

Taller sie7e

El comercio maritimo en el virreinato

Varios autores

Publicidad
Publicidad

Durante el virreinato en la Nueva España, los Reyes Católicos Fernando e Isabel designaron el puerto de Cádiz como único autorizado para la salida de sus navíos. En México, todos los puertos estaban habilitados para el recibimiento de los mismos, en los que se importaba lo necesario para la conquista, como caballos y armas, harina de trigo, aceite, vino y ropas. Poco después se traía en gran escala el azogue para las minas de plata.

Posteriormente se autorizaron únicamente dos puertos mexicanos: el de Veracruz, para las naves provenientes de España, y el de Acapulco, para las que venían de Filipinas o partían para El Callao, en Perú.

Se importaba de Venezuela cacao, cueros y tabaco. De la provincia de Yucatán o de Campeche se sacaban 10,000 arrobas de grana o cochinilla, 2,000 de Tabasco, y 10,000 cueros de ambos sitios; y de la laguna de Términos y Xicalango, 4,000 quintales de palo de tinte. Se comenzó a exportar azúcar, sobrepasando la producción de Cuba, así como cueros de res, miel y cera. El cacao que recibía España era de Caracas, aunque ya se producía en Tabasco.

Desde España nos llegaban vajillas, tejas, jarcias, papel, ollas, azulejos, vinagre, aceitunas, frutas secas, bayetas (telas), cáñamo y lino, aceite, vino, jabón, vidrio, pólvora, alambre, plomo, acero, hierro, semilla de trigo y de cebada, y animales como caballos, vacas, burros, corderos y cabras, cerdos y gallinas. Del Oriente, a través de las Filipinas, entraban terciopelos, sedas, lanas y linos en lienzos y en madejas, telas de algodón, camas, pabellones, colchas, cobertores, almizcle, ámbar, oro, perlas, loza y porcelana, muebles, artefactos de marfil y hueso, diamantes, rubíes y otras piedras preciosas, mangos, nueces, dátiles, piñones, manzanas, naranjas, azafrán y almendras, etc. A Manila llegaban de las Molucas las especias de clavo, canela y nuez moscada, que nos eran reexpedidas.

Desde Acapulco comerciábamos con Perú, recibiendo oro y plata en gran cantidad. Y desde aquí les enviábamos terciopelos, damascos, mantos, tafetanes, etc., que con la seda china se fabricaban en nuestro país. Pero posteriormente, el monopolio ejercido por la Casa de Contratación de Sevilla se prohibió el comercio con Perú, y restringió el comercio con las sedas de Filipinas. Para impedir la competencia con España se arrancaron las cepas de uva, la plantación del lino, los olivos y las moreras para la cría del gusano de seda. No se percató entonces España las desventajas que produjo esa prohibición para sus colonias.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.