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Domingo , 23.09.2018 / 19:31 Hoy

Taller sie7e

Carta impersonal

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A mi amiga María Luisa Herrera Casasús

Hoy no me siento bien, pero llevo conmigo otros días fantásticos. Los límites de mi cuerpo son insuficientes para mis emociones y entonces enfermo. Fiebre y vómito me golpean el cuerpo como puños dentro de mi estómago. Lucho conmigo misma desde dentro para borrarle el nombre a mis nostalgias. Tengo motivos de tristeza y motivos de gozo, ahora creo que son la misma cosa. Por varios días las ventanas han estado cerradas, no he sido más que fragilidad. Mi fuerza se doblega. Alguien me defiende contra mí misma, me cubre, me humedece los labios y la frente. Compañero de luces y de sombras el amor enfermero. ¡Qué cosa más extraordinaria el amor enfermero!

¿Ya pasó lo peor? pregunta el médico. Y lo preguntará cada vez y cada vez pasará lo peor. Cada vez pasará lo peor. Y cada vez lo mejor estará abriendo la ventana, encendiendo las luces, alimentándome a pequeñas cucharadas, diciéndome que me ama.

He pensado en los ángeles, creo en ellos, los he visto asomarse en mis seres amigos, en extraños afables, en los primeros pasos de los niños, los he visto en la mirada de mi perro, en la lectura de cartas de mi tía, en la fraternidad de mis familias. Quién sino un ángel toma mis manos en las noches oscuras y canta una canción de cuna a mi infantil desesperanza en el alivio.

No he sabido vivir en paz, pero sí con alegría. No he sabido vivir en paz, pero estoy enamorada de la vida. No he sabido vivir en paz, he dado todo por todo cada jornada. No estoy hecha para la paz, escucho el pulso de las cosas invisibles. La vida se me sale por los oídos, por los dedos. Amo tanto y extraño tanto, tengo tanto y agradezco tanto.

Lamento el verdadero dolor de otras personas, quisiera apagar el fuego de sus llagas. Otros con corazones en las manos son obreros de Dios, yo no he sabido serlo. No sé en qué surco de la vida cae cada semilla, si el sembrador confía, si sabe, si puede siquiera imaginar el futuro que siembra. Hay vidas tan duras y otras tan suaves como la mía.

Hoy no me siento bien, pero llevo conmigo otros días fantásticos.

Hoy me pone feliz tu próximo cumpleaños.

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