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Taller sie7e

Azul profundo

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¿El color del cielo será igual al del infierno? El contraste provoca a veces revelación.Una ciudad fundada por los romanos, fenicios, griegos, árabes frente a un pequeño poblado que fue acogiendo emigrantes ahora es punto referente de lo moderno; cada extremo muestra un sentido estético y al unirlos da lo mágico de combinar lo antiguo con moderno, blanco y negro, hombre y mujer, mar y tierra, amor y odio, hay extremos que se imbrican, emocionesfundiéndose, combinación de estilos y aparecen destellos de la postmodernidad que vivimos. A mi alrededor veía pequeñas y grandes embarcaciones en su ir y venir poraquella mar de los griegos, los romanos, los africanos, y pensaba en Rafael Alberti, en lo que sus ojos niños miraban en la primaria.Fuimos al puerto de Santa María tomando un catamarán de la bahía de Cádiz, su iglesia se difuminaba lentamente a medida que nos desprendimos de la orilla, la espuma del mar dejaba su estela blanca. La voz de Alberti era una bandera poética que se mecía con el viento azul “Te miraba, distante, desde un libro de texto, a través de las palmas datileras, los nísperos, las finas transparentes araucarias del jardín colegial en donde un día supe de las fenicias naves y la Columnas que tú, naciente Gádir, consagrabas al héroe”, y después de caminar algunas cuadras con cuarenta grados sobre nosotros, estaba ahí en el centro de su casa, su imagen impresa en una vela de barco pequeño con su rostro quemado, sus canas movidas por el aire, su camiseta de rayas, ya no era un marinero en tierra, había vuelto Rafael Alberti a sus calles de la infancia después vivir en el exilio veinticuatro años en Argentina y catorce en Roma, regresaba con el puño abierto, con la fuerza de reconocer lo que siempre lo había acompañado, lo que nunca abandonas y a pesar de las circunstancias retornas a tu infancia, a los añorados días. Y entre las paredes de su casa sus libros, sus pinturas, su poesía y en silencio escuche la voz de Juan Jesús Aguilar leyendo a Alberti. Contrastes mágicos, únicos como el azul profundo del mar. ¡Feliz domingo! Carpe Diem.

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