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Martes , 16.10.2018 / 10:25 Hoy

Taller sie7e

Amazónico exilio

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¿Cuántas veces has sido expulsado del paraíso? Gritas al necio vacío, quieres que alguien te escuche, inútiles esfuerzos, las buenas conciencias no tienen memoria, enteleridas sus actitudes. ¡No más guerra! ¡Ni una más! ¡Defendamos el único mundo que tenemos! Así te vas llenando de consignas y todo sigue su cauce de indiferencia. Antonio José Bolívar Proaño es “Un viejo que leía novelas de amor”, leer sin reflexionar es común, porque miramos que hoy el celular está como pegado a la mano, espejo mágico que te dice lo que está pasando en el mundo. El viejo Antonio vive en la selva y lee, no le importa la palabra libertad, ni anarquismo, ni amistad. Ellas forman parte de su esfera, su universo natural. ¿Es la selva más peligrosa que la ciudad? Espacios de natura y cultura van desapareciendo por la ambición desmedida, el deseo de poder y la ignorancia que permea todos los estratos sociales. Antonio y su mujer no pertenecen a la selva, llegan allí por las murmuraciones, el avispero que existe en pueblos chicos y grandes, no tenían hijos y sus amigos le decían a lo mejor el malo eres tú, espera el carnaval con el aguardiente y los otros te la preñan. Antonio tomó a su mujer y se la llevó lejos. Así llegan al Idilio, un pueblo amazónico, ella no resistió la dureza de la selva y se fue en medio de fiebres altísimas y él se quedó allí con sus restos. En la selva como en la ciudad hay serpientes, su propio veneno es el antídoto para su cura, los indios shuar salvaron a Antonio José Bolívar Proaño de la picadura del reptil, lo llevaron con su tribu hasta que poco a poco recobró su espíritu, gracias a eso él aprendió el idioma, la cacería, el uso de la lanza, escuchar los sonidos, los silencios, el peligro. Dice Miguel León Portilla que los mesoamericanos tenemos raíces profundas tan fuertes que es muy fácil hermanarse culturalmente. Luis Sepúlveda con su novela nos hace sentir un homenaje a Chico Mendes en su defensa de la amazonia. Muestra el enfrentamiento del hombre con un animal soberbio, hermoso, imposible de reproducir ni con el pensamiento y al final el hombre gana y pierde matando. Con lágrimas aceptas que “las novelas que hablan de amor con palabras tan hermosas a veces te hacen olvidar la barbarie humana” Carpe diem. Feliz domingo.

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