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Miércoles , 12.12.2018 / 01:47 Hoy

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Ese oscuro objeto del deseo… de colapsar a la Unión Europea

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Luego del Brexit, personajes como Trump se regocijaron y hasta pronosticaron la desbandada de otros miembros. ¿Es esto producto de un análisis sociopolítico serio o solo un deseo de colapsar el proyecto de una sociedad del aprendizaje y del conocimiento alternativo al inhumano neo-liberalismo?

De alguien capaz de decir cosas que en nuestro país ya hubiesen sido bases para iniciar un proceso jurídico por daño moral se puede esperar eso, pero no de alguien que conozca un poco de la historia global contemporánea. El primer autor reconocido que señaló: "Europa camina hacia la integración" fue el sociólogo nacido en Alemania y naturalizado holandés Norbert Elías en ¡1938! En ese momento, más que la expresión de un visionario parecía un sinsentido. ¿Europa hacia la integración? Dicha poco antes de que estallara la 2ª Guerra Mundial esta expresión pasó desapercibida. El tiempo ha confirmado su análisis.

El proceso no ha sido fácil. Todavía en los años 80 del siglo pasado se decía que en la entonces Comunidad Económica Europea se habían visto más esfuerzos que resultados. Hoy en día, incluso países africanos como Marruecos y asiáticos como Turquía siguen a la espera de verse incorporados. Las crisis financieras de Grecia, Portugal, Italia y España parecen refutar esa tendencia. Lo cierto es que los procesos de desarrollo regional, modernización de infraestructuras, desarrollo de proyectos de investigación conjuntos, programas de enseñanza superior como el famoso "Erasmus Mundus" y el menos conocido de "Eurías" etc.; han tenido un efecto sinérgico que va más allá del mezquino interés por frenar algo que es totalmente irreversible y cuyos resultados saltan a la vista.

El camino está exento de sacudidas y reajustes, sobre todo en los aciagos tiempos del Crony-Capitalism y sus lobbys de corporaciones como las petroleras empeñadas en seguir sacando combustibles fósiles para convertirlos en dólares; en seguir asustando con espantajos después del colapso del mundo Bipolar en 1989. Hoy en día se sabe a ciencia cierta que los talibanes fueron un producto Made in USA. En determinado momento se sabrá la verdad del origen de la violenta organización de tontos útiles mejor conocidos como "Estado Islámico". Baste decir que se financian con petróleo.

Independientemente de las necedades que han sido fuente de su popularidad y son sistemáticamente usadas en su contra por todos los medios posibles, el candidato republicano ha dicho algo valioso: los EEUU deben invertir, canalizar sus esfuerzos para relanzar su propio desarrollo y no en intervenciones militares desastrosas que solo sirven para fortalecer la tecnología militar. En esto y en otras cosas coincide con Sanders, el candidato frenado por los grandes y mezquinos intereses corporativos. Pero cuidado, lo que está en juego no solo son intereses a corto y mediano plazo, es un proyecto de dominio global encabezado por un país cuya cultura desprecia la diversidad y no comprende la importancia de la alteridad.

El temor del magnate neoyorkino y del candidato frenado es muy pertinente. Su país está siendo rebasado y el coup de force con el que se pretende mantener su supremacía solo prolongará su visible decadencia. El prototipo de la modernidad que parecía imparable, fascinante durante la segunda mitad del siglo XX, está lejos de ser el mejor; ya que nunca ha sido el único modelo a seguir.

Por muchas razones, la modernización de un país como México tiene que pasar primero por un proceso de negociación con el ogro herido ya que la enorme frontera común, como afirma David Shirk y confirman todas las estadísticas, "Más que nunca, los dos países están ligados por el comercio, la inversión y los vínculos de producción". Baste señalar que el propio magnate neoyorkino tiene cuantiosas inversiones en su "odiado" vecino. Será imposible vivir juntos lado a lado de una colosal muralla como la que construyera la Dinastía Ming entre los siglo XV y XVI para defenderse de los bárbaros del norte.

Sin embargo, una cosa que podemos realizar paulatinamente los ciudadanos es oponer resistencia, denunciar la política colaboracionista de nuestra élite y construir la sociedad del aprendizaje y del conocimiento. No es la primera vez que este país lo ha realizado y, actualmente, además de las tecnologías de la información tenemos la oportunidad histórica de la decadencia del imperio y el fortalecimiento del mundo multipolar con Europa a la cabeza, siguiéndola muy de cerca China y Rusia, que ya aprendió la lección de lo costoso que es dedicar si no todos la mayor parte de los esfuerzos en pro de la carrera armamentista.

MARIANO E. TORRES

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