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Miércoles , 17.10.2018 / 10:10 Hoy

Re incidente

2017-09-05

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El gran público en México ha escuchado apenas y entendido menos lo que significan los nuevos "Juicios orales". Y para quienes están en el medio las cosas parecen un cambio que necesita más que algunos ajustes.

Muchos profesores de las facultades de derecho famosos por llamar la atención fuerte y regañar a los estudiantes en clases parecen convertirse en el ogro del pantano en época de exámenes. Sin embargo, dentro de la facultad los errores de desconocimiento posiblemente pueden remediarse en el siguiente periodo de exámenes o en el siguiente ciclo escolar, volviéndolo a cursar. Pero cuando se trata de errores que llevan a condenar delitos no cometidos o que puedan dar lugar a que el verdadero culpable siga libre, las cosas son distintas y mucho más graves.

¿Cuáles son los elementos clave del Sistema Judicial? Jueces y Agentes del Ministerio Público. Para el grueso de la población escuchar o hablar de "Ministerio Público" es sinónimo de castigo, cuando la verdadera naturaleza de estos agentes es establecer la causal, el curvilíneo cuerpo del delito. Si este cuerpo no está bien trazado, un buen abogado puede, luego de recibir sus respectivos y bien cotizados emolumentos, lograr que su cliente salga nuevamente a volar como ave después de pasar por el pantano: sin manchas en su blanco plumaje.

De acuerdo a avezados en la materia, el nuevo Sistema Penal Acusatorio adolece no solo de Ministerios Públicos bien preparados y conocedores de los nuevos procedimientos sino de la cantidad de jueces de control procesal necesarios para atender a la totalidad de la población.

Si a esto añadimos la cantidad de delitos que ya no se consideran graves, entonces la implementación parece más tétrica que un bosque donde la caperucita se encuentra no a uno sino a una manada completa de lobos. Eche usted un ojo a aquello que ya no se considera grave: homicidios culposos, lesiones, daños a la propiedad, ejercicio ilegal del servicio público, ataques a vías y medios de comunicación, peligro de contagio, privación de la libertad con fines sexuales, violación cuando entre la víctima y el victimario exista vínculo de pareja, acoso sexual, violencia familiar y violencia familiar equiparada, y un largo etcétera.

Y surge el problema de qué es lo que se va a considerar como "grave" y "no grave". En el medio jurídico reza como ley no escrita que: "El desconocimiento de la ley a nadie beneficia". Cierto, pero si a la ya de por si limitada cultura jurídica de la población mexicana agregamos la falta de jueces y buenos ministerios públicos pues nuevamente el contar con leyes modernas y vanguardistas pasa al campo de las buenas intenciones. Una vez más, cabe hacer caso a la sabiduría popular cuando exclama que: "El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones."

MARIANO E. TORRES BAUTISTA

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