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Jueves , 21.06.2018 / 03:03 Hoy

La Benemérita Opina

Sufragio efectivo

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La palabra sufragio, proviene del latín sufragium que se traduce como parecer o dictamen explicado en una congregación; es una manifestación de la libertad política de un ciudadano, que contiene causas y consecuencias económicas, religiosas, culturales y sociales. Existe el voto activo o capacidad de elegir y el voto pasivo, que es la facultad o posibilidad legal, de ser electo.

Como se explicó en la columna de la Benemérita Opina de la semana anterior, cada tres años se celebran elecciones: 2012, 2015, 2018, según el calendario electoral vigente, lo cual es diferente a lo que se dura en el cargo que se elige. Lo anterior es importante que se entienda porque en el siglo XIX, las elecciones eran cada dos años, lo mismo que cuando inició la vigencia de la Constitución de 1917, Norma Rectora vigente, la cual, luego cambió a elecciones de cada tres años, como lo son ahora, lo cual es diferente a que si algunos cargos duran 3 o 6 años, como lo es la reelección a partir del año de 2018, en donde se seguirá votando, cada tres años, si la legislación sigue en dicha tónica.

La capacidad de votar y ser votado, es una gran conquista del pueblo de México, en el Siglo XIX no todos podían votar, la Constitución de Cádiz, sólo otorgaba la ciudadanía a los españoles, así como la posibilidad de votar, ser votado o tener cargos públicos, por ello, era discriminatoria, ya no se diga en cuanto a que la mujer no votaba (V. Título I, Capítulo IV, artículos 18 a 26).

Con las constituciones conservadoras de 1836 y 1837 (Siete Leyes o Leyes Constitucionales) y la de 1843 (Bases Orgánicas), se acentuó la discriminación, ya que el voto era censitario y más discriminatorio, ya que se debía tener una renta, capital o bienes para votar y ser votado, pertenecer al estado eclesiástico o a la milicia o haber tenido algún cargo público; entonces, pocos votaban y menos eran los que podían ser votados.

Las Constituciones de 1847 (proyecto del gran Otero) y la de 1857, siguiendo la línea liberal de Otero y de los federalistas de Jalisco como Prisciliano Sánchez y Valentín Gómez Farías, permitían que cualquier ciudadano pudiese votar y ser votado, pero sólo los varones, línea que siguió con la Norma Rectora de 1917, la cual, a partir de la década de 1930, comenzó a reconocer el voto de la mujer en elecciones municipales y es el 17 de octubre de 1953, que se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la reforma a su artículo 34 en el sentido de que la mujer podía votar y ser votada; en las últimas reformas electorales, se obliga a los partidos políticos o coaliciones a que el 50 por ciento de sus candidaturas sean en equidad mujeres y hombres.

Por lo anterior, el voto es una conquista del pueblo de México, es la expresión de la libertad política de las personas y por ello, se debe ejercitar; derecho que no se hace valer, por el que no se lucha, es poner en otras manos nuestro destino, nuestras decisiones políticas en uso de nuestras libertades y dejar camino franco a que otros decidan por nosotros el futuro de nuestras vidas, familias, impuestos, planeación y todo lo que hacen y deben hacer los gobiernos, que es servir para el bienestar del pueblo.

Así es como lo expresa nuestra Norma Rectora o Constitución, la soberanía nacional es del pueblo, todo poder dimana del pueblo y se instituye para el beneficio de éste; el pueblo tiene, en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno y sus gobernantes, mediante elecciones auténticas, periódicas y libres que tienen su base en el sufragio universal, libre, directo, secreto, personal e intransferible.

El voto es universal porque todos, los que cumplan los requisitos legales, tienen derecho de votar; es libre porque cada persona elige a quien quiere, directo, se vota por otra persona; secreto, cada elector podrá manifestar, si quiere, sus preferencias políticas, antes, había amenazas o hasta muertes por manifestar las preferencias electorales, lo cual es una práctica que se sigue haciendo en algunas partes; personal, es un acto que cada uno de nosotros debe realizar e intransferible, no se puede hacer un poder o delegar a otra persona nuestro voto.

Estas características del voto en México, son muy importantes; por ello, los ciudadanos deben salir a la calle y manifestar su libertad política, lo cual significa derechos y obligaciones constitucionales y que son legales.

Los delitos en materia electoral, son: votar sin reunir los requisitos legales, votar en una elección más de una vez; hacer proselitismo el día de la jornada electoral u obstaculizar el voto. Recoger credenciales para votar de otros ciudadanos, solicitar votos por paga o cualquier contraprestación (compra y venta de votos); solicitar evidencia del sentido de su voto (violación al secreto del voto), transportar e influir en el sentido de los votantes durante la jornada electoral; apoderarse de los insumos para producir credenciales para votar, obstaculizar el voto, publicar encuestas que manifiesten las preferencias electorales tres días antes de las elecciones, abrir paquetes electorales, participar en la entrega de fondos o recursos económicos del extranjero para favorecer al candidato, partido, coalición, expedir facturas electorales falsas, usurpar a funcionarios electorales o entregar bienes sin apego a la ley para favorecer a una opción política.

Las conductas que están penalizadas por la Ley General en Materia de Delitos Electorales, que cuenta con tres títulos, cinco capítulos y 26 artículos, tipifica que comete un delito quien atente contra la libertad política, por ello, se debe promover el voto, que los ciudadanos acudan a las mesas directivas de casilla a emitir su sufragio, que sea efectivo, porque si la gente no vota, lo que seguirá siendo efectivo es que otros nos sigan gobernando, cuando la gente no defiende o usa su libertad política, entonces, se le usurpa, otros decidirán lo que deberá hacerse y así, llevamos quinientos años; de cada quien depende hacer uso de sus derechos y libertades y defenderlas cada día, como se come y se respira todos los días, así, todos los días de nuestra vida debemos defender nuestros sagrados derechos.

José de Jesús Covarrubias Dueñas

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