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Miércoles , 20.06.2018 / 21:22 Hoy

La Benemérita Opina

Juan José Arreola Zúñiga 1918 - 2001

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Nació en Zapotlán el Grande, el nombre de Ciudad Guzmán, se debe a Gordiano Guzmán, quien nació en Tamazula, Jalisco, municipio que también guarda su nombre. Este personaje fue un liberal que nació en el Siglo XVIII, luchó porque Jalisco y México fueran independientes de España; acompañó en las gestas heroicas a Vicente Guerrero y se solidarizó con el Plan de Ayutla de Juan Álvarez y lo mataron los conservadores en 1854; por ello, en su honor, el entonces Gobernador de Jalisco, Santos Degollado, lo honró nombrando a Tamazula de Gordiano.

Y seguimos con las divisiones estériles entre los mexicanos, liberales contra conservadores, hasta en los nombres de nuestra amada patria, esperemos madurar lo antes posible; así, en dichas tierras jaliscienses, maravillosas, enclavadas en la Sierra Madre Occidental, en un valle hermoso, prodigioso, próspero, fértil, donde la gente mira a lo alto y de ahí al cielo, porque mira al Nevado y al Volcán de Fuego, erguidos como dos columnas de piedra que apuntan hacia lo más alto.

De aquí los grandes talentos, genios y enormes jaliscienses y mexicanos que han nacido en dichos espacios, como José Clemente Orozco, José Rolón, Consuelito Velázquez y Juan José Arreola, entre otros y los que vienen a despuntar en todos los órdenes, entre otras razones, por la presencia, cada vez más amplia de la Benemérita Universidad de Guadalajara.

Juan José Arreola Zúñiga, nació en Zapotlán el Grande, Ciudad Guzmán, Jalisco, hacia el año de 1918, hijo de Victoria Zúñiga y Felipe Arreola; fue un gran autodidacta, aprendió el francés; siendo adolescente, fue aprendiz de encuadernador y fue un "mil usos": trabajó en una imprenta, en un molino de café, almacén de ropa, en papelería y en tienda de abarrotes, entre otras, dado que su familia tenía una panadería. Le gustaba andar en motocicleta (Vespa), vestido de negro y con su capa, todo un personaje.

Vivió, de manera principal, en Ciudad Guzmán, Manzanillo, Guadalajara y el Distrito Federal, señaló que adquirió y probó "el estupefaciente de la buena literatura; de hecho, adquirí el vicio".

En 1936 se fue a radicar a la Ciudad de México, se inscribió en la escuela de teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA); se regresó en 1941 a Ciudad Guzmán, donde impartió clases en secundaria de historia y literatura, habiendo encontrado su vocación y de ahí su ensayo sobre La palabra educación (1973).

A inicios de 1943 se trasladó a Guadalajara y fue el jefe de circulación del periódico El Occidental; se interrelacionó con Antonio Alatorre y Juan Rulfo, su obra y trabajo literario, fue muy prolífico.

Sus primeras publicaciones se editaron en un periódico de Ciudad Guzmán denominado El Vigía (1939), con el apoyo del escritor Antonio Alatorre; asimismo, publicó un cuento Hizo el bien mientras vivió en la revista Eos (1943), editada por Arturo Rivas Sainz, lo que le valió ser becado por el Instituto Francés de la América Latina en 1945 y viajó a París, estudió declamación y actuación con Jean Barrault, Pierre Renoir y Louis Jouvet, habiendo actuado en la comedia francesa en calidad de figurante. En el teatro, actuó y dirigió, con Héctor Mendoza y Rodolfo Usigli, programas teatrales de Poesía en Voz Alta en 1956.

Regresó a México en 1946 y fue becario por El Colegio de México en filología; después, de 1946 a 1949, fue corrector y autor de solapas del Fondo de Cultura Económica; se desempeñó como traductor, después escribió las obras Gunter Stapenhorst (1946) y Varia Invención (1949); luego, escribió, en 1951, Cinco cuentos; en 1952 Confabulario, con el que obtuvo el Premio Jalisco al año siguiente, donde aportó la forma de tratar la anécdota. Obtuvo beca de la Fundación Rockefeller hacia 1950.

Otras aportaciones del Maestro Arreola, fue, en 1950, la fundación y dirección de los primeros cincuenta números de la colección Los presentes, Cuadernos y Libros del Unicornio; la revista Mester; colaboró en las revistas Letras de México, El Hijo Pródigo, Universidad de México y participó en suplementos culturales como Novedades y Siempre, entre otros.

También fue director de la Casa del Lago y coordinador de ediciones en la Presidencia de la República (1961), fue catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, conferencista y asistente a múltiples congresos y seminarios.

En 1954 escribió La hora de todos, obra original con la que obtuvo el primer premio del INBA en 1955; en 1963 escribió La Feria y se mereció el Premio Xavier Villaurrutia; en 1964 publicó Unicornio; después, escribió, en 1971 Palindroma, con alta belleza lingüística y enseguida, en 1975: Y ahora la mujer, en donde expresó: "No puedo concebir la vida del hombre sin esa confrontación con la otra forma del ser".

Su obra ha sido traducida a varios idiomas y recibió múltiples distinciones como el Reconocimiento José Clemente Orozco, en Ciudad Guzmán; el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 1976; el Premio Nacional de Periodismo, Premio Nacional de Programas Culturales de Televisión; la Condecoración del Gobierno de Francia como oficial de Artes y Letras Francesas; en el año de 1991, la Feria Internacional del Libro, le entregó el Premio de Literatura en Lenguas Romances, entre otros.

La Benemérita Universidad de Guadalajara lo ha reconocido en varias formas, fue el Director de la Biblioteca Pública del Estado de 1991 a 2001; que después de muerto, el Consejo General Universitario, declaró que dicha institución lleve su nombre, el de la Biblioteca más importante del país y notable en nuestro continente, con su nombre Biblioteca Pública Juan José Arreola, que a partir del 3 de mayo de 2011, se trasladó al espacio de Los Belenes.

Asimismo, la Universidad de Guadalajara impulsó que sus restos mortales descansen en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, honor a quien honor merece y qué bueno que la Universidad del pueblo siga vinculada a los mejores hijos del pueblo, a quienes le han servido y dejan un legado histórico y cultural.

Así, el Congreso del Estado, lo declaró Benemérito Ilustre del Estado de Jalisco, distinción muy merecida a Don Juan José Arreola Zúñiga; sin lugar a dudas, un Don de la palabra.

José de Jesús Covarrubias Dueñas

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