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Viernes , 17.08.2018 / 07:12 Hoy

Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey

Poniendo límites a nuestros hijos

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"Los límites nos definen. Definen qué soy y qué no soy. Un límite me enseña dónde termino y dónde comienza alguien más, brindándome un sentido de pertenencia. Saber qué me pertenece, y tomar responsabilidad por ello, me da libertad." -Henry Cloud

Si eres padre de un adolescente debes tener algo por seguro: tus hijos romperán, tarde o temprano, los límites que les has puesto. Los límites son naturales, los hallamos en todo lo que existe y en prácticamente todo diseño social que tenga como objetivo la armonía y el desarrollo. Es importante mencionar, que si bien, todos los padres ponen límites, no todos saben poner límites saludables y darles una consecuencia a los que rompen. Los comportamientos desafiantes de los adolescentes rara vez se enmarcan dentro del contexto de una necesidad de definir lo que son y no son. Es por esta misma razón que ponerles límites y consecuencias saludables es importante, porque les ayuda a definirse en el mundo. Si tu hijo rompe un límite debe haber una consecuencia, siempre. Sin embargo, las consecuencias deben tener ciertas características. Una saludable tiene 3 características:

1.- Son de acuerdo a la falta: La consecuencia debe enfocarse a realizar una reflexión y cambio en la conducta que quieres que tu hijo cambie. Esto quiere decir que tu hijo debe ver una relación directa entre el límite que rompió y la consecuencia que le pones. Si le castigas el teléfono a tu hijo por que llegó más tarde de la hora fijada, la consecuencia tendrá poco impacto porque no hay una relación directa entre la conducta que deseas que cambie y su consecuencia.

2.- Es justa: La consecuencia no debe ser exagerada o definida por tu enojo. Si castigas a tu hijo/a seis meses por sacar una mala nota, la consecuencia no servirá de nada. Por eso se llaman consecuencias y no castigos, el castigo no busca cambiar a la persona, sino hacer que pague por algo que hizo mal.

3.- Es firme: Si la consecuencia va de acuerdo a la falta y es justa, entonces debes de ser firme y no dejarla pasar. Si dejas pasar una consecuencia, activamente enseñas a tu hijo lo que menos deseas para él: pensar que las cosas que haga no tienen consecuencias.

FRANCISCO LARIOS
francisco.larios@itesm.mx

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