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Martes , 19.06.2018 / 14:36 Hoy

Expresiones UDLAP

La fiesta, promotora del espacio público

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El espacio público del Centro Histórico de la ciudad de Puebla se transforma según los usos otorgados por la población a lo largo de un año, con intervenciones que van desde la colocación de elementos decorativos sobre fachadas y calles, hasta la implementación de trayectos específicos que lo articulan. La apropiación está determinada por las actividades que inciden en la definición de sus tradiciones, tanto de las religiosas como aquellas que la sociedad ha sumado en calles y plazas, además del trabajo y el turismo.

Todo el año hay fiestas religiosas, como las dedicadas a la Virgen de Guadalupe, San José, al Sagrado Corazón de Jesús, La Merced y Corpus Christi, así como las celebraciones de los barrios tradicionales como La Luz, San Francisco, San Antonio Abad, San Antonio de Padua, Santa Anita, Santiago, La Candelaria y El Carmen, además de las manifestaciones de Navidad y Semana Santa.

Las festividades crean una dinámica muy importante de apropiación del espacio público en el sector antiguo de la ciudad, debido a que las calles se adornan con banderines de colores; se lanzan fuegos artificiales desde que amanece hasta que anochece; se venden antojitos: chalupas, elotes y chileatole, también dulces: muéganos, algodones de azúcar, buñuelos y pan de fiesta, además, se implementan escenarios de juegos mecánicos y de destreza, funciones de mariachis y festivales, así como los clásicos bailes en la calle. Son verbenas posteriores al fervor de las clásicas mañanitas, los recorridos y rituales definidos por la devoción a la Virgen o Santo Patrón que se trate.

Una situación notable es la ausencia de vehículos en las calles en determinadas fechas, lo que cambia considerablemente la imagen de la ciudad, como sucede el día de la procesión de viernes Santo. Por unas horas, el Centro Histórico se convierte en una zona peatonal, ya que las calles principales como Reforma, la 2 Norte y 16 de Septiembre se vuelven grandes áreas para caminar, recrearse y convivir, se disfruta la calle, estamos hablando de 60 mil metros cuadrados libres de vehículos.

Las fiestas tradicionales son parte del patrimonio cultural de la ciudad, por lo que debemos fomentarlas, no dejarlas morir, ya que pertenecen a todos, nacen del fervor popular e incluso se reinventan en cada generación.

Adriana Hernández y Christian de la Torre

christian.e.delatorre@gmail.com

adna0909@hotmail.com

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