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Lunes , 24.09.2018 / 01:44 Hoy

Expresiones UDLAP

Irresponsable pseudociencia de productos milagro de grafeno

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En fechas muy recientes se desató un escándalo mediático alrededor de la supuesta efectividad para el tratamiento de numerosas enfermedades (cáncer, diabetes, Parkinson, osteoporosis, entre muchas otras) que una serie de productos comercializados por la empresa MoonLightCare (una subsidiaria de la compañía Alquimex, con base en la ciudad de Torreón, Coahuila) claman poseer (dicha publicidad errónea vino como consecuencia de una entrevista que hizo el periodista Ángel Carrillo a la estudiante de Ingeniería Mecatrónica del Instituto Tecnológico de la Laguna [ITL], Diana Quiroz, quien junto con su madre (directora y dueña de las empresas mencionadas) la I.Q. Sandra Casillas, profesora del ITL, desarrollaron dichos productos).

El problema más allá de la comercialización y consumo de los llamados «productos milagro», se encuentran en que los mismos, de acuerdo a las declaraciones vertidas por Diana y su madre, contienen grafeno, un nanomaterial para el cual, hasta la fecha, no existen estudios clínicos ni toxicológicos que puedan asegurar su inocuidad en seres humanos, por el contrario, la evidencia existente en la literatura científica apunta a que, bajo distintas circunstancias y en diferentes modelos biológicos, el grafeno puede ser muy tóxico hacia distintos órganos (pulmones, cerebro, riñones, hígado, páncreas, entre otros).

En las instalaciones de las compañías, cientos de personas han acudido para ser «consultadas» (ninguna de las personas mencionadas previamente tiene la capacidad legal de ejercer como médico) para, en su caso, recomendarles un tratamiento para su enfermedad basado en dichos productos milagro (indicándoles en muchos casos que, para mayor efectividad, deben suspender sus tratamientos médicos convencionales).

La demanda por dichos productos ha sido tal que la empresa ha tenido que poner un letrero de «productos agotados» y, actualmente, se encuentran produciendo más, no sólo para satisfacer a los enfermos que buscan una esperanza, sino para cubrir los pedidos que vía electrónica están recibiendo de todo el país e incluso del extranjero. La compañía indica que «cuenta con los permisos requeridos», ya que el producto no es un medicamento, sino un «suplemento alimenticio». De esta forma, burla la legislación actual en donde Cofepris puede exigir estudios de inocuidad y biocompatibilidad, mientras llenan de falsas esperanzas a miles de enfermos terminales, quienes, en muchos casos al suspender sus tratamientos médicos, muy probablemente sufrirán complicaciones (incluso la muerte).

En México, la ausencia de normas sobre el uso y comercialización de nanomateriales (en particular en salud humana) expone a la población a productos como éstos que, explotando el desconocimiento de la sociedad, sólo buscan llenar los bolsillos de vivales sin escrúpulos.

MIGUEL A. MÉNDEZ ROJAS
miguela.mendez@udlap.mx

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