• Regístrate
Estás leyendo: Trampas tecnológicas a los consumidores (I)
Comparte esta noticia
Viernes , 19.10.2018 / 15:17 Hoy

Escuela Libre de Derecho de Puebla

Trampas tecnológicas a los consumidores (I)

Varios autores

Publicidad
Publicidad

Se ha puesto a pensar ¿Cuántos teléfonos móviles ha comprado en los últimos diez años?, ¿Qué les ha hecho?, ¿ Los tiene guardados en su closet?, ¿Los ha regalado?, en fin, todo ello ha representado ciertamente un gasto, el último teléfono que compró, se dio cuenta de que ¿Cada vez son más costosos?, bueno, esto hablando de teléfonos, pero así también, podríamos citar automóviles y otros bienes, que representan una cuantiosa inversión al momento de adquirirlos y que parecen tener una vida útil cada vez más corta.

Y si de lo anterior no se había percatado, ésta reflexión está relacionada con la obsolescencia programada o planificada, que es una trampa que nos han “tendido” los grandes productores de esos bienes a todos los consumidores, para que, por un lado, ellos sigan produciendo masivas cantidades de bienes y nosotros los consumidores las sigamos comprando.

En el mundo de la tecnología es donde posiblemente sea más evidente esa “trampa”, no sólo con teléfonos, que es lo que más cerca de nosotros tenemos, tabletas, computadoras de todos tipos y así un sinnúmero de objetos que adquirimos y cada vez más nos definen como sociedad de consumo.

Es cierto, hay un cambio o desarrollo tecnológico en muchos artículos, pero en muchos más es meramente “cosmético”, en general es una de las características más polémicas que caracterizan a fabricantes y consumidores en un contexto de indefinición legal, estamos ante lo que se ha denominado obsolescencia programada (o planificada), algo que está cambiando nuestras vidas y patrones de consumo.

Ciertamente todos los bienes tienen, por principio, un periodo de vida que llamamos “útil”, que es el tiempo en el cual razonablemente servirán, no se descompondrán, serán confiables, pero si estamos en presencia de que es una gigantesca trama global para limitar los periodos de esa “vida útil”, sin lugar a dudas, representará un costo adicional a nuestros presupuestos -si es que los tenemos-.Es un gran engaño.

De repente nos damos cuenta de que todo cada vez más es desechable, que los periodos de esa vida útil son más cortos, estamos inmersos en un engaño, una especie de “fraude”, ante el cual ciertamente no hay una defensa legal.

JORGE ARTURO JAIMES GARCÍA

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.