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Martes , 20.11.2018 / 12:49 Hoy

Escuela Libre de Derecho de Puebla

Reforma Energética, ¿una puerta al desarrollo progresivo?

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  “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancele muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”
     Lázaro Cárdenas del Río

20 de diciembre del 2013, en las páginas del Diario Oficial de la Federación, se publicaba el decreto por virtud del cual se reformaba los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la incorporación de 21 artículos transitorios y nueve leyes nuevas. Justamente 75 años después que el presidente Lázaro Cárdenas del Río, decretara la Expropiación Petrolera.

Para muchos, considerada como un retroceso en materia económica, para otros considerada como la apertura de México a un sistema global de economía petrolera, lo cierto es que resulta indispensable quitar todo sesgo político y partidista sobre este tema, para dar paso a lo que debe de ser considerado en cualquier reforma y cualquier fenómeno político como la columna vertebral; un análisis jurídico con un “lente” de derechos humanos, a priori.

Para efectos de la columna quisiera enfocar el presente análisis en la apertura al mercado internacional, a raíz de a la creación del Contrato de Extracción y Explotación de Hidrocarburos así como su expendio al público.

De este contrato se desprendió que ahora el Estado, puede celebrar contratos con los particulares, (empresas privadas trasnacionales o nacionales), a efecto de que estos estén autorizados para ejercer las anteriores actividades a través de este acto jurídico. Es esta la razón, por la cual actualmente vemos la proliferación de gasolineras de distintas marcas a PEMEX ya en funcionamiento en las diversas metrópolis del país.

Sin embargo, no debemos de soslayar que de la propia reforma se desprende que estos contratos tienen que cumplir dos requisitos indispensables para su existencia y finalidad, los cuales son a saber:

1.- Que producto de este acto jurídico se obtengan ingresos para el Estado.

2.- Que este ingreso contribuya al desarrollo del largo plazo de la Nación.

Es precisamente estos postulados que tiene una doble función, como un candado que condiciona el propio contrato y como una puerta hacia el desarrollo.

Debemos de recordar que el Estado Mexicano ha suscrito diversos tratados en materia de Derechos Humanos, los cuales, fungen como un aspecto básico en el desarrollo de toda Nación. Así los Derechos Humanos, deben ser vistos como un elemento sine qua non, para la existencia del mismo.

Por ende, todo Estado que medianamente se presuma como Estado de Derecho, debe sin lugar a dudas promover, garantizar, respetar, proteger estos. Entre los cuales, se encuentran unos que a pesar de su relevancia e importancia no se les ha dado la atención que merecen, sin embargo, los anterior no implica que no sean indispensables para el desarrollo de un Estado, me refiero a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

México en la Convención Americana de los Derechos Humanos Articulo 26 y 33 y 34 de la Carta de la OEA, se comprometió a adoptar providencias en materia económica para lograr así un efectivo desarrollo progresivo en materia económica y técnica. Lo cual a su vez implica, como una forma de traducción de estos conceptos, que prima facie pudieren parecer vagos, son como reza el articulo 33 y 34 citados; la eliminación de la pobreza crítica, la distribución equitativa de la riqueza y del ingreso, la modernización de la vida rural, estabilidad de nivel de precios internos, salarios justos y condiciones de trabajo aceptables, entre muchos otros que comprenden el empaquetamiento de los llamados Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Bajo ese tenor de ideas, esta Reforma Energética debe forzosa y precisamente cumplir los postulados a los cuales se obligó; es decir que de los ingresos obtenidos por celebración de contratos privados con empresas nacionales o trasnacionales, hagan realidad los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y que estos no queden como una “romántica declaración de Derechos”. Por ende, exhorto a los mexicanos a que lejos de verificar si la reforma en sí misma es correcta o incorrecta, viable o inviable, nuestro centro de atención sea verificar si estas reformas a cinco años de su implementación están cumpliendo o no con el fin y objeto principal que es realzar la dignidad de la persona humana.

Lo anterior quiere decir, que con o sin reforma, con la nacionalización o privatización del petróleo, el fin último de cualquier política pública debe de ser la materialización de los Derechos Humanos, que considero son más importantes para el desarrollo de un Estado.

La máxima bíblica “mi pueblo perece porque le falta conocimiento” cobra vida cada vez que se habla de una reforma, no solamente por el desinterés y el desapego social que pueda existir sino que también por la falta de conocimiento sobre estos temas.

Tal como lo dijo el presidente Cárdenas, servir al país y procurar una distribución justa de la riqueza, debe ser un esfuerzo de todos los días.

Es cuánto.

“Sapientia Surgere Per Deus” 


OSCAR SALOMÓN CORTÉS FLORES

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