• Regístrate
Estás leyendo: La tragedia de los niños migrantes
Comparte esta noticia
Domingo , 16.12.2018 / 19:17 Hoy

En voz alta

La tragedia de los niños migrantes

Varios autores

Publicidad
Publicidad

Niños y bebés han sido separados de sus padres de una forma que afecta directa e irreversiblemente a su constitución psíquica, emocional y física.

Es un trauma que no solo los afecta a ellos, sino a todos los que estamos conscientes de lo que está sucediendo por el poco aprecio que se demuestra hacia otros seres humanos.

Las escenas de dolor son fuertes, pero más contundente es el daño del que están siendo objeto.

Para un niño que es separado de manera tan drástica de sus padres lo afecta en su situación de apego emocional, punto fundamental para el crecimiento y desarrollo a lo largo de su infancia. Los efectos se ven inmediatamente en la conducta de los menores; pueden dejar de comer, por lo tanto no aumentan de peso ni de talla, ya no ríen, disminuye su motricidad, se observa un aplanamiento en su estado afectivo, en los casos más graves pueden llegar a morir por deprivación afectiva.

A largo plazo, las afectaciones directas se observan en una dificultad en la inserción social y en su capacidad de adaptación emocional. El daño moral a su dignidad y a su salud física es un mal que ya está hecho y no se resuelve con la firma de convenios.

Françoise Dolto, psicoanalista infantil, tuvo como premisa principal considerar a los niños como personas con derechos propios.

Estamos ante un crimen contra la humanidad, no contra la inmigración, por la manera de hacer las cosas.

A los niños les espera una larga travesía si es que logran reunirse con sus padres, quienes enfrentan un proceso criminal por entrar ilegalmente a Estados Unidos.

Lo más grave es que se encuentran en un estado de vulnerabilidad, de acuerdo con la Unicef. No hay controles claros de los menores porque no traen documentación o es falsa, no hay personas o instituciones autorizadas, quienes vigilen los abusos de los que están siendo víctimas.

Las imágenes de los niños migrantes emulan el horror de los campos de concentración nazis.

El mundo no puede quedarse como observador impávido, porque esto se puede replicar en más países.

MIRIAM COLÍN Y VANESSA AGUILAR
miriam@caminamx.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.