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Jueves , 18.10.2018 / 13:13 Hoy

Emprendiendo con Sentido Humano

Honestidad y Generosidad

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La honestidad y generosidad generan confianza entre las personas. La confianza propicia un ambiente adecuado para que fluya libremente el dinero en la economía de una región, disminuya la especulación en los mercados y se desarrollen negocios que impacten de manera benéfica a la sociedad.La confianza genera paz, armonía y progreso entre los individuos, las comunidades y los países.

La honestidad y generosidad deberían ser características principales de una persona. En una sociedad avanzada esperaría que la tarjeta de presentación de un individuo desplegara debajo de su nombre la leyenda “Persona Honesta” antes de su título en la organización. De esta manera, estaríamos dando prioridad al valor de la honestidad de la persona sobre sus títulos académicos, competencias y puesto organizacional que pasarían a un segundo término. La honestidad sería equivalente a una certificación que tendría que tener la persona para generar confianza ante los demás, así como una empresa genera confianza ante sus clientes y sociedad cuando se certifica en ISO 9000 o como una empresa socialmente responsable.

Esperaría que una persona honesta fuera generosa en su trato con los demás al compartirles su tiempo y recursos, incluso económicos. La generosidad es una virtud que enaltece a la persona y que sirve de ejemplo para que otros la practiquen. Cualquier persona puede ser generosa con sus semejantes en cualquier tiempo, sin esperar por una celebración universal, como la Navidad. Por ejemplo, podríamos dar una propina generosa, que no nos volverá ni más rico ni más pobre, a una ancianita que pide limosna en la calle o a una persona que nos brindó una buena atención en un restaurante o en un supermercado. Un empresario podría incrementar por arriba de la inflación los salarios de sus empleados leales y productivos, seguramente sin afectar su modus vivendi. Esos recursos que no nos sobran, pero que tampoco nos hacen más ricos o más pobres, podríanelevar el nivel de vida e incluso la productividad de aquellas personas más necesitadas que uno.

Una persona honesta y generosa siente satisfacción personal y espiritual al ayudar a su prójimo. En un mundo donde todas las personas fueran honestas y generosas se respiraría un ambiente de confianza, armonía y prosperidad.

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