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Lunes , 24.09.2018 / 01:33 Hoy

Derechos Humanos

La libertad de pensamiento y de creencia religiosa en el marco de los derechos humanos

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Cuando se aborda cualquier tema relativo a los derechos humanos es muy común dejar de lado los deberes y obligaciones que tenemos como personas y como sociedad; resulta oportuno preguntarnos ¿qué hacemos de forma responsable para protegerlos y promoverlos?, ¿Cuáles son mis deberes frente a esas libertades que nos asisten a todos por igual para vivir con dignidad?

Todas las personas, sin distingo de raza, de condición económica y social, de género, de preferencia sexual o de convicción religiosa tienen los mismos derechos gracias a la dignidad que les asiste.

El derecho a la libertad religiosa, consagrado en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, forma parte de los cimientos de lo que hoy entendemos como la cultura de respeto a los derechos humanos, en el entendido de que la convicción religiosa condiciona de fondo la existencia del individuo.

Es así como este tratado universal vela por el derecho que toda persona tiene a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como a la libertad de cambiar de creencia religiosa y de manifestar la misma de forma individual o colectivamente, tanto públicamente como en privado.

La denominada libertad para profesar la creencia religiosa en nuestro país que consagra el artículo 24 constitucional implica la práctica de las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta, penados por la ley, y señala además que el congreso no podrá dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna, garantizando así el estado laico.

Es por ello que las creencias religiosas y sus prácticas de culto son un componente fundamental de nuestra sociedad que deben favorecer el sano desarrollo de nuestras comunidades, para salvaguardar así la dignidad y el valor de la persona, como una condición necesaria para desplegar el resto de las libertades fundamentales.

Como se puede advertir, el tema relativo a las minorías religiosas es un asunto que invariablemente incide en los derechos fundamentales del individuo.

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