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Sábado , 21.07.2018 / 03:34 Hoy

Derechos Humanos

El sistema electoral de los Estados Unidos de América

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El próximo 8 de noviembre se realizará, en los Estados Unidos de América, la 58ª elección presidencial. Alrededor de 225 millones de ciudadanos americanos elegirán a su presidente número 45. Todo indica que los candidatos serán la exsenadora Hillary Clinton por el partido Demócrata y el empresario Donald J. Trump por el partido Republicano. Este proceso ha suscitado una especial atención entre los observadores mexicanos, y se han realizado muchos análisis de gran calidad sobre el tema.

Quiero centrarme en explicar cómo funciona el voto indirecto en la democracia estadounidense. Si bien, el sistema electoral norteamericano es complejo, no deja de ser interesante. Su diseño es resultado de una mezcla de federalismo, soberanía de los estados, ciudadanía y tradición, donde el candidato presidencial que obtiene más votos, no necesariamente tiene garantizado el triunfo.

La figura institucional más importante de este sistema es el Colegio Electoral, constituido por 538 representantes, conocidos como miembros o electores. Éstos son elegidos mediante voto popular (individual y directo) en los 50 estados y el Distrito de Columbia. Cada estado tiene un número de electores que está en proporción al total de sus habitantes. Por ejemplo, California tiene el mayor número de representantes, con 55 de ellos; mientras que Alaska, Dakota del Norte y del Sur, Delaware, Columbia, Montana, Vermont y Wyoming tienen tres cada uno. Desde 1964, se requieren, por lo menos, 270 miembros para ganar la contienda.

El punto que quizás genera mayor controversia entre los estudiosos es que, en la mayoría de los estados, el partido que supere, aunque sea por un solo voto popular, se lleva todos los votos electorales correspondientes. Permítanme explicarlo. En las elecciones presidenciales de 2012, el republicano Mitt Romney ganó en Texas con más de 4.5 millones de votos populares, frente a Barack Obama quien obtuvo 3.3 millones. Próximo al resultado, el sistema tradujo que los 38 votos electorales de dicho estado se adjudicaran a Romney, dejando en ceros a su contrincante. Aquí, cabe destacar que, por su parte, Maine y Nebraska son los únicos que dividen sus votos electorales según los votos populares; esto quiere decir que, de haber sucedido el caso de Texas en cualquiera de estos dos estados, los votos electorales se hubieran dividido entre ambos contrincantes.

De este modo, el esquema americano se clasifica como de voto indirecto, y lo regular es que, aquel que conquista el mayor número de votos populares, obtiene también la mayoría de los votos electorales. Solo en tres ocasiones los presidentes electos no obtuvieron la mayoría de votos populares, tal es el caso de R. B. Hayes, B. Harrison y G. W. Bush.

Así, podemos observar que el proceso electoral de los Estados Unidos es diferente al nuestro. Es claro que la democracia puede expresarse en distintas formas, pero en cada una de ellas la participación ciudadana es fundamental.

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