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Lunes , 24.09.2018 / 18:40 Hoy

Corredor Fronterizo

Y el centro de Monterrey, ¿cuándo?

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Al pernicioso proceso de urbanización periférica dispersa del área metropolitana de Monterrey (AMM) durante las últimas décadas se contrapone un fenómeno de desurbanización de las áreas centrales, que está matando lentamente el tejido urbano existente de nuestra metrópoli. Este fenómeno ha implicado la pérdida de población, cambios de usos del suelo y degradación del centro y de las primeras coronas de expansión urbana en torno al primer gran cuadro; limitado por las actuales avenidas Constitución, al sur; Colón al norte; Félix U. Gómez al oriente y Venustiano Carranza al poniente. Las primeras coronas de expansión urbana se conforman por numerosas colonias antiguas que datan de los años 50, 60 y 70, en especial en los municipios más poblados del área conurbada: Monterrey, San Nicolás de los Garza y Guadalupe. El proceso de desurbanización del AMM está ligado a las fallidas políticas públicas de suelo y vivienda, a los insuficientes programas de planeación urbana y a las erradas acciones aplicadas en los últimos 30 años. A ello se suman los factores de envejecimiento de la población en las zonas centrales y más antiguas de la ciudad y la paulatina migración de las familias jóvenes hacia la periferia como única opción viable de obtener una vivienda propia. Todo esto contribuyó a la desurbanización y al abandono de las viejas colonias aparecidas entre los años 50 y 80, que conforman las primeras coronas de expansión urbana del AMM. Esta migración centrífuga implicó la transferencia de demandas de consumo y servicios de la población hacia las periferias.

Los futuros gobiernos locales tendrán un reto enorme. Para evitar el colapso urbano deberán replantear las actuales políticas, programas y acciones públicas en la materia. Urge la redensificación del tejido urbano actual y la ocupación de baldíos e inmuebles abandonados e infraestructurados que propicien una mayor integración urbana y social. El fomento público y privado a proyectos urbanos de tipo vertical para todos los niveles socioeconómicos, con usos habitacionales y mixtos, sobre actuales y futuros corredores troncales de transporte público de calidad. Se requiere implementar programas públicos con sentido social para la regularización de usos del suelo, de construcciones de dos o tres viviendas por lote y de subdivisiones en muchas colonias viejas. Es impostergable dejar de hacer una ciudad para el auto e implementar programas básicos de gobierno para ampliar y dignificar banquetas y construir ciclovías, aplicando el concepto de calle completa. Ampliar y arborizar los parques, plazas y todos los espacios públicos. Multiplicar los apoyos públicos y financiamiento subsidiado a la restauración, remodelación y ampliación de las viviendas viejas. Fomentar y asignar recursos a los programas públicos de atención y rescate de barrios tradicionales y de colonias antiguas. Sólo así se contribuiría a hacer de Monterrey una ciudad más humana, vivible y sustentable.

ROBERTO GARCÍA ORTEGA

Profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte


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