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Martes , 25.09.2018 / 22:12 Hoy

Corredor Fronterizo

La promesa de las guarderías infantiles: voces de las madres

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A raíz de las campañas electorales por la gubernatura de Nuevo León se ha dado una discusión acerca de la falta de guarderías o estancias infantiles, lo que cobra relevancia en un contexto donde se anuncian cuantiosas inversiones extranjeras que se materializarán en la instalación de nuevas empresas que generarán nuevos empleos.

Según una investigación de corte cualitativo llevada a cabo por un servidor en El Colegio de la Frontera Norte con madres trabajadoras en varias maquiladoras del municipio de Apodaca, se encontró que a pesar de que cuentan con el derecho a guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la práctica tienen muchos problemas de acceso, lo que las hace tener que instrumentar estrategias alternas para el cuidado infantil.

La falta de cupo representa uno de los problemas más graves de las guarderías del IMSS, ya que tienen que esperar hasta un año para poder inscribir a sus hijos, viéndose forzadas a pagar por servicios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), privados, o tener que pedir favores a familiares o vecinos.

“Tengo un hijo de un año dos meses. Pedí lugar en la comunitaria de Apodaca y hace ya casi un año y no me lo aceptan. Lo tengo en una particular con beca Sedesol. Pago 350 pesos por semana” (Ana, 22 años).

Otro reto, son los horarios reducidos o poco flexibles de las guarderías del IMSS. La mayoría de las guarderías del IMSS tienen un horario de seis de la mañana a cuatro de la tarde.

Lo reducido del horario en las guarderías imposibilita a las mujeres trabajadoras tener turnos vespertinos, además de hacerles imposible laborar horas extras, lo que reduce su posibilidad de generar mayores ingresos. Las estrategias que siguen para hacer frente a esta restricción, es dejar a sus hijos al cuidado de un familiar a vecino.

“Yo trabajo de noche y en las guarderías del IMSS no hay turnos de noche. Mi niño tiene 10 meses. Lo dejo con mi mamá porque soy separada” (Elizabeth, 30 años).

“Una vecina me la cuida porque las guarderías cierran temprano y yo salgo tarde, luego no tengo quién me la recoja” (Jessica).

“Antes el horario de la guardería era de siete de la mañana a siete de la tarde, ahora cierran a las cuatro. No se puede quedar una a hacer horas extras, se necesitan ampliar los horarios (Milagros, 26 años).

Otro problema tiene que ver con que la mayoría de las guarderías están ubicadas lejos de los parques industriales, lo que ocasiona pérdidas de tiempo y dinero en gastos de transporte para las trabajadoras. La única maquiladora de Apodaca con un esquema de guardería, mediante convenio con el IMSS, es Denso, lo que es considerado por esta investigación como una buena práctica.

“Sí tengo hijos, uno de dos y otro de tres. Tengo IMSS, pero las guarderías del IMSS están muy lejos de mi casa. Los tengo en guardería de la Sedesol. Pago 400 pesos por semana. Hacen falta más guarderías del IMSS” (Nora, 32 años).

“Mi hijo tiene un año. No lo tengo en guarderías del IMSS porque está muy lejos, como a dos horas de mi trabajo en camión. Me lo cuida una vecina por 300 pesos a la semana” (Elpidia, 39 años).

Así, vemos que las trabajadoras de la maquila en Apodaca han tenido que hacer frente al déficit y falta de accesibilidad de las guarderías del IMSS mediante estrategias que les permitan un cuidado infantil compatible con sus responsabilidades laborales. Es importante que más allá de la arena electoral, las y los candidatos a la gubernatura, así como a las alcaldías tomen en cuenta estas restricciones a la hora de diseñar sus intervenciones de política pública para el cuidado infantil.

JESÚS RUBIO CAMPOS

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte.

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