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Sábado , 26.05.2018 / 20:49 Hoy

Ando moreleando

Memorama histórico

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Hace poco se cumplió 1 año de la desaparición de 43 estudiantes normalistas y la muerte de otras 6 personas en Iguala. En este primer aniversario podemos concluir que la reacción gubernamental fue lenta e ineficiente.

Los peritajes llevados a cabo por distintos expertos sugieren que la versión oficial es errónea o al menos cuenta con muchos poros en sus premisas. A pesar de la ineptitud del Estado (y quizás gracias a la misma) lo sucedido en Iguala despertó muchas inquietudes en la sociedad civil mexicana.

Ayotzinapa contagió de dudas a personas de todas las edades y los estratos socioeconómicos del país, esto es algo que muchos otros movimientos no han logrado en la historia reciente. Hay muchas tangentes para analizar la reacción de la sociedad ante lo ocurrido, pero por primera vez en mucho tiempo, el malestar cohesionó a los mexicanos y se tradujo en reclamos claros.

Las protestas de la ciudadanía, en la mayor parte de los casos, no se inclinaron hacia tendencias o colores partidistas porque la cuestión de fondo era obvia: México estaba exigiendo justicia.

En tiempos de redes sociales y primaveras árabes no podemos minimizar lo sucedido hace 1 año. A veces hay chispas que empiezan verbenas, los indignados españoles y el movimiento guatemalteco de hace unos meses son pruebas tangibles de esto.

Podemos aprender mucho de la tragedia de Iguala y debemos también retomar estos aprendizajes en el futuro. Hace poco tiempo en La Laguna experimentamos episodios muy dramáticos. Vivimos en una zona que destacó a nivel nacional precisamente por la cotidianeidad de la violencia.

Nuestros hábitos y nuestro lenguaje cambiaron, quizás hubo puntos críticos en los que nuestra realidad no fue tan distinta a la de Iguala en el 2014.

Es precisamente por esa empatía humana y ética que no podemos dejar pasar la fecha ni los hechos, debemos recordar y prevenir. En la actualidad existen distintas iniciativas sociales en la región que con un trabajo constante permiten que estemos mejor que hace unos años.

Si podemos involucrarnos en asuntos públicos, informarnos, reconocernos, estaremos contribuyendo mucho a la generación de procesos de paz desde la ciudadanía y estoy seguro de que esa es una de las claves.La “verdad histórica” de cualquier administración reciente es endeble.

La capacidad de improvisar de los gobiernos se queda muy corta al lado de la espontaneidad de las acciones sociales.

Por eso tragedias tan grandes como el 68 o el 85 dejan huella. Por eso el 2014 tiene que servir de algo. (Re)construyamos nuestra memoria histórica.



@moreleandotrc

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