• Regístrate
Estás leyendo: Más allá de la “primera dama”
Comparte esta noticia
Lunes , 10.12.2018 / 21:46 Hoy

Columna de Vania de Dios

Más allá de la “primera dama”

Vania de Dios

Publicidad
Publicidad

Al margen de que el Sistema DIF Nacional sabe funcionar si lo preside o no una “primera dama”, la vida del organismo tendrá un cambio radical sin la presencia de la esposa del próximo Presidente de México y tras el anuncio de integrarlo a la Secretaría de Salud.

Primero, la decisión de la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, de no involucrarse en las actividades del DIF no sólo pondrá fin a la tradición de confinar ahí a las esposas de mandatarios (independientemente de los intereses, perfiles y habilidades de cada señora). También hará que, desde el Ejecutivo, se voltee a ver con más seriedad el impacto y trascendencia que tiene el trabajo de esta institución.

Pese a la relevancia y alcance de sus programas, parece que el DIF ha sido minimizado: no suele tomársele en cuenta en las estrategias de políticas públicas de la administración y mucho menos tiene peso al momento del reparto presupuestal.

Pero al incluirlo en la estructura del Poder Ejecutivo –como ya anunció la siguiente administración– dejará de vérsele como la dependencia para “darle juego” a la consorte del mandatario y, con más claridad, será patente que el organismo tiene un cúmulo de acciones, programas y servicios de los que dependen miles de infantes, mujeres, personas con discapacidad y adultos mayores.

La labor del DIF con estos sectores va más allá de lo asistencial. Tan solo pensemos en los niños, niñas y adolescentes que viven en albergues y esperan ser adoptados o reincorporados a sus hogares; son los psicólogos, abogados y trabajadores sociales del organismo quienes dan seguimiento a sus casos.

También están los infantes que son violentados en sus núcleos familiares o las personas con discapacidad y adultos mayores que necesitan atención, o las madres trabajadoras que requieren un espacio dónde dejar a sus hijos… y así una larga lista de personas cuya principal o única opción para salir de la situación de vulnerabilidad en que viven son las redes de apoyo generadas en torno al DIF.

La infraestructura del DIF, en los tres niveles de gobierno, incluye estancias infantiles, comedores comunitarios y Centros de Desarrollo Comunitario, entre otros espacios de atención y contacto directo. Todo un sistema que suele sobrevivir con recursos propios, donativos y un largo estira y afloje para conseguir un presupuesto mínimo del Ejecutivo.

Por eso la discusión debe ir más allá de la ausencia de la “primera dama” en el DIF. Lo trascendental y la atención debe centrarse en qué pasará con este organismo y la labor de miles de psicólogos, educadoras, abogados, trabajadores sociales, terapeutas, médicos, cocineras y demás profesionistas que ahí laboran. ¿Por qué se incorporará a la Secretaría de Salud cuando hay programas que también enriquecerían las políticas públicas de Desarrollo Social?

Y aclaro, nunca he estado de acuerdo con el mote de “primera dama” y coincido con Gutiérrez Müller en que sería como si hubiera mujeres de primera y de segunda, pero –sin enfrascarnos en si es o no un término clasista– así es como en diversos países les llaman a las esposas de los Presidentes, no sólo en México, y seguramente también así se referirán a ella a partir del próximo 1 de diciembre.

Y la discusión debe ir más allá de un título.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.