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Sábado , 15.12.2018 / 08:30 Hoy

Peras y Manzanas

El culpable de todo

Valeria Moy

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Entiendo la tentación de buscar un culpable para todos los males que aquejan al país. Es cómodo y sobre todo es fácil de comunicar. Pensar que la pobreza, la desigualdad de oportunidades, la mala distribución del ingreso, la corrupción, el robo, la impunidad, la ineficiencia, el bajo crecimiento, la obesidad, la diabetes y demás tienen una causa única y común es atractivo y requiere poco pensamiento crítico. Sin embargo, pensar que problemas tan dispares que se han gestado durante décadas se deben a una sola razón, es engañar y autoengañarse.

Como lo señaló Sergio Sarmiento en su artículo de ayer en Reforma, el presidente López Obrador pronunció en su discurso del sábado las palabras neoliberal o neoliberalismo 16 veces. Vinculó al neoliberalismo con la deshonestidad y la corrupción. Equiparar cualquier régimen con deshonestidad y corrupción es errado y manipulador. No hay modelos honestos o deshonestos en sí mismos. Mencionó, evocando la nostalgia de un pasado mejor que, durante décadas —después de la Revolución hasta los 70 del siglo pasado— México crecía a tasas mayores a las que crece hoy en día. Valdría la pena recordar que durante muchos de los años mencionados el mundo también crecía a tasas superiores a las que crece hoy en día. Aún en aquellos momentos, México crecía más lento que lo que lo hacían otros países. También, sería importante tener en cuenta que hubo sexenios en los que el país crecía a la tasa que el Presidente dijera. No era magia, pero tampoco era crecimiento. Era manipulación.

Durante varios años del periodo señalado por el Presidente, el gobierno fue acumulando empresas de toda índole para proteger la industria nacional, incluyendo fábricas de latas de conservas y “cabarets”. Esas empresas no operaban bajo ningún criterio de eficiencia, lo que las convirtió en coladeras del presupuesto público. ¿Para qué preocuparte por hacer rentable una empresa, competir, mejorar calidad, precios, si tienes un flujo asegurado de recursos provenientes del Estado para financiar la ineficiencia?

La operación en manos privadas de estas empresas no garantiza su supervivencia, pero sí evita que los recursos públicos se vayan a financiar las pérdidas del cabaret o de la fábrica de medias. Las empresas que, por las razones que sean, estratégicas incluso, permanecen bajo la rectoría del Estado, por ejemplo Pemex y CFE, siguen en problemas financieros serios, tanto que su operación le cuesta más al PIB de lo que le aporta.

Esto no pretende ser una defensa del neoliberalismo, pero sí pretende llamar a la cordura para entender que los problemas del país no tienen una causa única y, por lo tanto, su solución no radica en la varita mágica del cambio de modelo. No sé si en la retórica este discurso antineoliberal sirva a los intereses políticos del Presidente, porque sin llamarlo de esa manera, dentro de sus propuestas específicas están ideas profundamente neoliberales como tener libre comercio, contar con finanzas públicas equilibradas y mantener la autonomía del banco central.

Sería más sano aceptar que hay problemas múltiples con causas diversas, reconociendo también los avances. No hay un solo culpable; la realidad es más compleja y hay que aceptarlo.

@ValeriaMoy

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