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Miércoles , 14.11.2018 / 05:42 Hoy

Guanajuarte

La vida vale mucho con José Alfredo

Valeria Carrillo

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El artista que le cantó a la vida y a la muerte; le cantó al gavilán, al coyote, al perro negro, al caballo blanco; le cantó a Guanajuato; pero también le cantó y conjugó en sus melodías al amor y al desamor.

Y es que en las canciones de José Alfredo Jiménez se esconde una paradoja donde el intérprete maldice a su pareja para que nunca lo olvide, pero también le anuncia que la seguirá a donde se dirija su paso, tal como lo plasmó en su canción Cuando nadie te quiera.

José Alfredo Jiménez se atrevió a expresar lo que no muchos supieron decir, y más en una época donde el hombre mexicano tomaba su lugar en casa y calle, sin mostrar vulnerabilidad a nadie, en especial a su amante.

Con letras sencillas, pero instrumentación fascinante, José Alfredo Jiménez Sandoval recibe educación hasta quinto de primaria y nunca tuvo instrucción musical formal, solamente aquella proporcionada por su ambiente familiar, pues en su casa se escuchaba la música de intérpretes famosos de la época, tales como Agustín Lara, Tata Nacho, Manuel Esperón, Chucho Monge, María Grever, Guty Cárdenas, entre otros que estimularon su sensibilidad hacia la música. Por lo tanto, “él compone como le va llegando a la mente, tanto letra como melodía, y va estructurando sus canciones así, ya después los arreglistas hacían su trabajo, pero él no tocaba ningún instrumento musical”, señaló José Guillermo Azanza Liera, administrador de la Casa Museo José Alfredo Jiménez y sobrino nieto del mismo artista.

Músico dolorense que enaltece el nombre de su pueblo adorado. Consciente de que el entorno provinciano en Dolores Hidalgo fue el que lo inspiró para una de sus canciones más emblemáticas Caminos de Guanajuato, al final de su vida sólo “quiso una placa de mezquite y una tumba muy sencilla que dijera la vida no vale nada”, dijo José Azanza.

De personalidad alegre, pero en ratos introvertida, incluso sus hijos y esposa sabían cuando el artista estaba a punto de entrar en un mundo donde comenzaba a escribir en cuadernos, servilletas o papel; por lo que respetaban esta reclusión personal creativa.

Le cantó a la naturaleza, a personas, a lugares, a conceptos y sentimientos. La trascendencia de José Alfredo se ve reflejada en melodías sencillas e instrumentación espléndida y típica de la música ranchera.

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