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El regreso de la araña

Tomás Cano Montúfar

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El único compromiso concreto de López Obrador para el estado de Hidalgo es la reapertura de la Escuela Normal Rural Luis Villarreal de El Mexe en el municipio de Francisco I. Madero. Todo lo demás, fueron generalidades.

Su cálculo electoral era simpatizar con las normales rurales del país, en especial con la “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa por la cosecha de votos que ello significaba, la daba una bandera para hacer campaña a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y representaba un choque frontal contra de la reforma educativa de Peña Nieto.

Aceptar la reapertura de El Mexe era sumarle al fondo de votos; ganada la elección le dará salida al compromiso de la buena manera que encuentre.

Pero a nivel local el tema de El Mexe genera una atención diferente. Como personaje de leyenda, la Normal de El Mexe tiene seguidores y detractores. Los cristales con los que se mira a esta escuela fundada en febrero de 1926 y cerrada 82 años después, tiene muchos colores, humores, terrores y quizá, mucha nostalgia.

Opinar en contra de la apertura de una escuela es un despropósito, pero también pudiera serlo abrirla en el mismo espacio en donde se encuentra otra.

El Gobierno de Hidalgo cerró La Normal Rural de El Mexe en julio de 2008 cuando la consideró sin oxígeno después de apretarle el cuello desde el año 2000 hasta dejarla con una matrícula de solo 75 alumnos que tomaron sus últimas lecciones en aulas de Pachuca. Razones suficientes tuvo porque, después de décadas de buen nombre y genuina lucha social, el modelo de la Normal rural con internado se pervirtió en un autogobierno estudiantil que cruzó las líneas del delito y dejaban a la autoridad del estado con etiqueta de timorato. La humillación pública de exhibir desnudos a 64 policías estatales en la plaza del Municipio el 19 de febrero del año 2000 cuando fracasó un operativo para controlar el vandalismo, avergonzó a propios y extraños.

En ese camino sin (aparente) retorno, el Gobierno de Hidalgo trabajó una salida digna. Instituir sobre los mismos muros de la antigua hacienda San Antonio El Mexe, la nueva Universidad Politécnica de Francisco I. Madero (UPFIM) que al día de hoy tiene 2,500 alumnos en las ingenierías de agrotecnologia, agroindustria , civil , producción animal, sistemas, energía , finanzas y diseño industrial. En la mejor época de la Normal llegó a tener 800 alumnos.

Pero el compromiso está hecho y quienes convencieron a López obrador no van a dejar pasar el momento. El maestro Armando Azpeitia Ruiz cabeza de la CNTE en Hidalgo y de vocación activista mete sus manos al fuego porque la Normal abra sus inscripciones para formar maestros en el mismo mes de enero de 2019. ¡En caliente!

Para escribir este artículo hablé (cuentan los mensajes electrónicos) con 12 maestros egresados del El Mexe. Todos coinciden en 4 puntos: Tienen gratitud y hasta devoción por su escuela. El modelo de la Normal Rural ya no es factible en estos tiempos. El internado sería indomable. Todos desconocen el proyecto de reapertura. Las cifras del mercado laboral son contundentes; en el estado existen 4 normales en Pachuca, Progreso, Tianguistengo y Huejutla que incorporan cada semestre a cientos de maestros al desempleo cuando la matrícula disminuye.

Posiblemente no requiera Hidalgo más maestros. También hoy se discute su papel como elementales transmisores de información en competencia desventajosa con las computadoras. Pero es más clara aún nuestra urgencia por inspirar en los niños la ética, valores, espíritu y cultura y por esos caminos solo los pueden guiar maestros con vocación y alta preparación profesional.

Si existe entusiasmo por el regreso de El Mexe, los egresados de mil batallas a quienes consulté proponen aprovechar la oportunidad para diseñar un centro nacional especializado en pedagogía, psicología, filosofía y ética.

El Mexe es un símbolo. Azpeita quiere el casco de la antigua hacienda como un trofeo. Concede que la Universidad permanezca temporalmente en tanto le construyan otras instalaciones. Pero la historia es más profunda. Cuando en Presidente Calles la inauguró en 1926 ordenó colocar en el frontispicio la leyenda Escuela Central Agrícola porque el proyecto era formar a maestros con capacidad técnica agropecuaria y como un homenaje a quien imaginó este formula y la aplicó con éxito en el norte del país le asignó el nombre del ingeniero Luis Villarreal. Parece más propio el espacio para una institución agropecuaria porque, además cuenta con 49 hectáreas de fértil tierra y riego.

La consigna de campaña por reverdecer a El Mexe puede toparse con la terca realidad, o mejor dicho con el Presupuesto que siempre tiene otras prioridades. Tomar por propia mano las aulas será imprudente; hacerlo sin proyecto, sin orden, ni legalidad ni presupuesto convertirá a la bandera reivindicadora en un trapeador en muy poco tiempo.

En el fascinante idioma hñahñú, la palabra mexe se traduce al español como: araña. Sin embargo, su traducción no es literal porque en esta lengua detrás de las palabras existen conceptos de mayor amplitud. Mexe en realidad era una voz de alerta que prevenía a los campesinos de una plaga de arañas al cosechar el maíz. Paradoja. 

@canomontufar

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