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Miércoles , 16.01.2019 / 14:40 Hoy

Trazos del noveno arte

La pelea por el combustible y el deleite de la dona rellena

Teodoro Santos

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Desde hace ya algunos días el país mantiene una paranoia similar a la vista en cintas como Mad Max debido al desabasto de combustible que se ha dado debido a las medidas del nuevo gobierno federal para combatir el huachicoleo y por no tener una estrategia segura de cómo garantizar la distribución de la gasolina a todas las entidades que comprende México.

Esto ha generado en la población que vivan una desesperada búsqueda de gasolina similar a la de un videojuego o una historia de ficción que se ha vuelto realidad, van de un lugar a otro en la interminable búsqueda del preciado tesoro que hará mover sus vehículos para llevar a cabo sus actividades día a día, como en la cinta Mad Max que presenta un mundo post apocalíptico donde el combustible es más valioso incluso que la sangre o la comida.

Escuchaba a las personas quejarse pues e cada gasolinera que mantiene un abasto de este producto no sólo hay exageradas filas para comprarlo sino que los limitan a pocos litros debido a la alta demanda y la falta de oferta; “parece esa película donde todos quieren gasolina” dice una mujer al quejarse de esta situación, mientras reconoce que para llevar a su hija a la escuela, “sería capaz de moverme en caballo como hacíamos antes”, muy medieval el asunto y además jocoso porque sería interesante y divertido poder ver las calles llenas de equinos como principal medio de transporte nuevamente.

Eso pone a pensar muchas cosas querido lector, cómo fue que nos hicimos tan dependientes de un combustible que sabemos al final se agotará pues está basado en combustibles fósiles, sería mejor vivir como los Picapiedra y para alcanzar la felicidad disfrutar de los pequeños placeres de la vida, un hombre pasa caminando frente a ya fila enorme de automóviles formados desde una distancia cercana a los tres kilómetros a una gasolinera, todos ellos con la esperanza de abastecer sus vehículos, el hombre camina sin preocupación alguna come una dona rosada, similar a la que suele comer Homero Simpson y al dar una mordida se da cuenta que está rellena de mermelada de frambuesa... “mmmm frambuesa” para citar al personaje amarillo; todos lo ven pasar, mordida a mordida con cada paso que da lo acerca a la gasolinera solo para seguir su camino; un placer simple pero que lo deja más que satisfecho, contrario al taxista que solo pudo cargar 15 litros de gasolina por la política de la gasolinera para racionar el producto, un placer que muchos deberíamos imitar.

Los rumores corren que el abasto de la gasolina no se resolverá pronto, algunos más aseguran que no durará más allá de la quincena para que cuando haya dinero lo primero que consuman los habitantes sea gasolina al por mayor; pues si estos días no se acabó con el huachicoleo en el país la medida seguramente será implementada nuevamente; pero cómo evitar que la estupidez acabe con la buena vida, simple debemos recordar que el combustible puede estar en alta demanda pero las donas rellenas siempre estarán ahí para darnos una sonrisa.

El panorama no es bueno pero tomar acciones sin sentido no ayuda en nada, algunos incluso piensan en llenar bidones y garrafas con combustible para una posible escasez mayor en próximos días, algo arriesgado si me preguntan pues veo escasez y falta de plutonio en mi colonia pero no por eso albergo barras de este material radioactivo en mi hogar; muchas veces las personas somos quienes creamos el panorama apocalíptico, el caos y la desesperación; por ello debemos recordar las sabias palabras de un grillo colorado que salía en la televisión y “que no panda en cúnico” pues ahora que el pánico nos hace presas de la desesperación no podemos esperar a que llegue Superman a salvarlo, pues todos los que esperamos eso únicamente tendremos decepción porque dudo mucho que llegue volando; en cuanto a Batman seguramente vendría pero el Batimovil requiere de más gasolina de que tiene el país por lo cual estaría cómodamente viendo el caos desde su Baticueva con una de esas envidiables donas rellenas de frambuesa.

Aunque debemos reconocer que ante este panorama las personas han mostrado civilidad, pues ya hubiera ocasionado algunos percances y algunas situaciones de violencia en muchas partes del país, por lo cual parece que al menos algunos de estos personajes que hacen filas en las gasolineras han aprendido a disfrutar un poco más del viaje y no del destino pues al final nada en el mundo cambia una buena mordida de una dona rellena.


}teodoro.santos@milenio.com



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