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Sábado , 20.10.2018 / 13:02 Hoy

Trazos del noveno arte

La locura de los falsos dioses del Japón

Teodoro Santos

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Algunas de las animaciones que se transmiten en las diferentes señales de televisión y en algunos servicios de transmisión de internet generan entre sus fanáticos una euforia muchas veces inexplicable, tal es el caso de Dragon Ball, sin importar la versión de la que se hable, pero lo importante no es la euforia y la expectativa que se produce por cada episodio nuevo o un final de temporada, sino la cuestión es si de verdad vale la pena esperar por este gran evento en la historia televisiva.

Hace unas semanas la serie de Dragon Ball Súper llegaría al final de una de sus etapas, lo cual en México género una locura, donde incluso algunos gobiernos municipales buscaron permisos para transmitir el episodio final de esta serie animada, sin embargo se generó una polémica debido a los derechos de autor y el respeto a la propiedad intelectual, por lo cual Toei Animación adelantó que no otorgaría permiso alguno para dicha transmisión en plazas públicas como se pretendía, pero, ¿era realmente necesaria está medida populista, era realmente el más grande evento de la historia de la televisión?

La respuesta querido lector es un rotundo no, y disculpe si acaso ofendí su fanatismo al negar la importancia de esta serie animada, pero aclaremos esto por puntos: primero, aquella persona que es fanática de una serie televisiva, ya sea animada o no, cuenta con un servicio para poder seguir su desarrollo semana a semana religiosamente, por lo cual no veo la necesidad de esperar que un gobienro municipal ofertará una función pública e ilegal de este evento; segundo, existen mil formas en la internet para poder ver en simultáneo este tipo de transmisión sin tener que pagar un costo adicional, por lo que de querer verlo de manera ilegal pero en tiempo de su estreno, se habría encontrado la forma; tercero, siempre se puede esperar para que se consiga de manera creativa (pirata) un disco que contenga no sólo ese episodio sino también la serie completa; finalmente como punto cuatro la razón más poderosa de todas, el episodio es malísimo, la resolución es trillada y simplemente no da la posibilidad de una continuación que genere un mejor desarrollo de la historia, además que no genera nada innovador a la serie.

Para no hacer el cuento largo, como se dice comúnmente, Goku está en un torneo donde peligra la existencia no sólo del planeta Tierra sino de todo el Universo en el que habita, por lo que debe ganar a los más fuertes representantes de cada universo y el vencedor logra como un tipo de inmunidad; algo así como un reality show donde compiten por un pase libre de castigos, nada novedoso.

Y como es costumbre en la animación el protagonista se encuentra en una situación en la que debe enfrentarse a un oponente más fuerte que él, es decir se van a poner buenos los madrazos y por ello todos querían ver dicha pelea en la televisión, pero sinceramente la acción de dicho encuentro no tuvo el.impacto esperado pues llegó a ser tedioso y monótono, pero sin duda alguna la parte más trillada de la resolución final fue la participación de dos antiguos enemigos de Goku que finalmente se unieron para derrotar al enemigo que ponía en riesgo el universo entero, algo nada nuevo en las caricaturas, siempre debe haber una solución pacífica para estas peleas y todos al final son felices y comen unidos de una pila de basura que vomitaron los escritores al no tener mejores argumentos para finalizar esta etapa de la serie.

Porque la mención tan enfática de la falta de creatividad y la carencia de imaginación para este final, simple: uno de los dos enemigos que se unen finalmente a Goku es Freezer, y no hablo del refrigerador de su hogar lo cual hubiera sido mil veces mejor, sino de un ente que es maldad pura, su personaje siempre se caracterizó por ser muy unilateral en cuanto a su maldad, no dejaba posibilidad a una pizca de bondad en su corazón; esto es lo que más carece de sentido en la serie; la otra es que ambos enemigos estaban en el campo de batalla esperando el momento indicado para entrar en acción, por favor eso no pasa, seguramente estaban viendo un partido de fútbol o hasta vídeos para adultos en internet porque si pretendían ayudar en la pelea debieron hacerlo desde un inicio y hubiera sido un poco más lógico e interesante.

Finalmente lo más decepcionante de todo es que al vencer al enemigo súper poderoso llamado Jiren, quien siempre fue un solitario en el mundo, en la vida y seguramente en el amor, se da cuenta que la verdadera fortaleza viene del trabajo en equipo y de la confianza en otras personas, ajá y luego; si fácilmente puedes vencer al personaje más poderoso de un universo, qué diferencia hace que sean 10 personas débiles las que te enfrenten en montón si no te pueden lastimar, es como mandar a diez hormigas a imponerse a una ballena azul, simplemente no tiene sentido no sentiría sus golpes o mordeduras en este caso y de un golpe quedarían todas aplastadas, por mucha confianza que se tengan unas con otras, para generar un daño deberían ser millones y atacar de manera coordinada sin ser atacados para evitar morir.

Por ello la respuesta a la cuestión de si valía la pena ver este capítulo final de la serie es un sincero y rotundo no, mejor ver nuevamente el final de Dragon Ball Z, finalmente es lo mismo y todos los disque villanos acaban siendo buenos al final así que no habría diferencia a pesar de ser una “nueva historia”.

teodoro.santos@milenio.com

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