• Regístrate
Estás leyendo: El primer congreso feminista de México
Comparte esta noticia
Sábado , 23.06.2018 / 00:21 Hoy

El primer congreso feminista de México

Publicidad
Publicidad

Hace ciento dos años el país estaba en plena Revolución, los caminos y las vías de comunicación eran muy distintas a las de ahora, y en muchos estratos aún era mal visto que una mujer viajara sola. Aun así, 617 mujeres se dieron cita en Mérida, para trazar estrategias colectivas por sus derechos.

“Se convoca a todas las mujeres honradas de Yucatán y foráneas, que posean cuando menos conocimientos de educación primaria, al Primer Congreso Feminista de Yucatán, el cual tendrá verificativo el 13 de enero de 1916, en el teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida”, decía el anuncio difundido por diferentes medios, principalmente, de boca en boca.

Gracias a la gestión de las feministas yucatecas, Salvador Alvarado, el progresista gobernador del estado, decidió convocar y respaldar la realización de este histórico congreso, bajo las siguientes consideraciones: “Es un error social educar a la mujer para una sociedad que ya no existe..., que para formar generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca y una educación que le permita vivir con independencia; y que el medio más eficaz de conseguir estos ideales, o sea los de libertar y educar a la mujer, es concurriendo ella misma con sus energías e iniciativas a reclamar sus derechos, a señalar la educación que necesita y a pedir su injerencia en el Estado, para que ella misma se proteja”.

En la compilación “Memoria Política de México”, la historiadora Doralicia Carmona señala que la junta organizadora del Congreso estuvo constituida por Consuelo Zavala, Dominga Canto, Adolfina Valencia, María Luisa Flota, Beatriz Peniche, Amalia Gómez, Piedad Carrillo Gil, Isolina Pérez Castillo, Elena Osorio, Fidelia González, Candelaria Villanueva, Lucrecia y Adriana Vadillo, Rosina Magaña, Consuelo Andrade y Consuelo Ruz Morales.

Hoy en día el político que financie un congreso feminista mostraría su compromiso pero también sacaría ganancia política. Hace ciento dos años, el gobernador Alvarado tenía a todos los mandatarios misóginos en contra, y aun así financió buena parte del Congreso Feminista. El gobierno de Yucatán pagó los boletos de tren, otorgó ocho pesos diarios de viáticos a las asistentes y a las congresistas yucatecas les consiguió licencia para ausentarse de su trabajo. Dado que casi todas ellas eran profesoras, las escuelas de Mérida pararon labores del 13 al 16 de enero de 1916, no nada más para que las maestras asistieran al Congreso, sino para que los colegios sirvieran como centro de alojamiento para las feministas foráneas.

En el Primer Congreso Feminista de Yucatán se abordaron cuatro temas fundamentales, recopilados por la “Enciclopedia de México”:

1. “¿Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones?”. Se acordó dar a conocer la potencia y la variedad de sus facultades y su aplicación a las ocupaciones desempeñadas por el hombre; gestionar la modificación de la legislación civil para otorgarle mayores libertades; fomentar los ideales del libre pensamiento; darle una profesión u oficio que le permita ganarse el sustento; e inducirla a no tener otro confesor que su conciencia.

2. “¿Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquélla tiene como finalidad preparar para la vida?”. Se acordó proponer la supresión de las escuelas verbalistas y sustituirlas por institutos de educación racional, en que se despliegue la acción libre y la conciencia de los deberes y derechos.

3. “¿Cuáles son las artes y ocupaciones que deben fomentarse y sostenerse en el Estado y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?”. Se acordó solicitar la creación de una academia de dibujo, pintura, escultura y decorado; el establecimiento de clases de música y de fotografía, peletería, trabajos de henequén, imprenta, encuadernación, litografía, fotograbado, grabado en acero y en cobre, florería y cerámica en las escuelas vocacionales; y la multiplicación de las escuelas granjas mixtas.

4. “¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?”. Se advirtió que deben abrírsele las puertas de todos los campos de acción y que “la mujer del porvenir podrá desempeñar cualquier cargo público que no exija vigorosa constitución física, pues no habiendo diferencia alguna entre su estado intelectual y el del hombre, es tan capaz como éste para ser elemento dirigente de la sociedad”.

En “Las feministas y la Constitución del 17”, Enriqueta Tuñón apunta que cuando en el Congreso de Yucatán se leyó la ponencia de Hermila Galindo, titulada ‘La mujer en el porvenir’, causó escándalo entre algunas asistentes que tenían muchos prejuicios contra el feminismo, y los periódicos la acusaron de inmoral y propagadora del amor libre porque afirmaba que las mujeres tenían instintos sexuales tan fuertes como los hombres.

De este Primer Congreso Feminista de Yucatán emanaron las bases para lograr el sufragio femenino, una batalla que llevamos más de cien años librando, y que más de un siglo después aun no logramos ganar completamente.

@taniamezcor
FB: Tania Mezcor

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.