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Meza de Redacción

Ante la paridad, la violencia contra las candidatas

Tania Meza Escorza

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En un contexto caciquil como el que vivimos en casi todos los ámbitos en México e Hidalgo, siempre la gente de abajo acata las órdenes que les dé el de arriba, aún si no están de acuerdo. Sin embargo, está visto que tratándose del avance en los derechos de las mujeres, no opera la obediencia ciega, aunque se los ordene "el líder".

Cuando hace tres años Francisco Olvera impulsó la transversalidad de la perspectiva de género en diversas esferas del gobierno estatal, era claro para quienes estuvimos cerca de este proceso que buena parte de su personal subalterno empleado en la estructura del poder ejecutivo, se resistía a obedecer las indicaciones con inusual crítica hacía las indicaciones del mandatario.

Ahora, conforme los partidos políticos han publicado los nombres de las mujeres que contenderán en este primer proceso electoral paritario en el nivel municipal, los ánimos machistas de inusual desobediencia se han dejado sentir con renovados bríos.

El caso más sonado y en el que se mira mayor riesgo de violencia política por género es el del municipio de Atitatalaquia, en donde la precandidata priista Guillermina Melo Vargas fue amenazada con el incendio de su casa.

Aunque en un principio el Comité Directivo Estatal del PRI Hidalgo informó que el candidato a alcalde por Atitalaquia sería José Guadalupe Neri Paez, después se retractó bajo el argumento de que había cometido "un error" y que en dicho municipio la candidata debía ser una mujer. Todo apuntaba a que esa candidata sería la profesora rural Guillermina Melo, no sólo por el liderazgo comunitario, sino porque incluso la madrugada del pasado sábado 12 de marzo, autoridades de su partido la llamaron insistentemente para decirle que ella había sido designada para sustituir a José Neri.

Si bien el candidato "bajado" y sus seguidores ya sabían del relevo, fue hasta que supieron que la profesora sería la nueva candidata que la noche del sábado 11 cerraron la carretera Atitalaquia-Tlaxcoapan, a la altura del Arco Norte, en donde bloquearon los accesos carreteros mediante barricadas formadas por llantas y ramas de árboles a las cuales prendieron fuego.

Luego de dos horas y tras el arribo de fuerzas policiacas estatales y federales, los cerca de cincuenta manifestantes levantaron sus barricadas y efectuaron una manifestación por las calles de Atitalaquia, en donde amenazaron con prenderle fuego a la casa de Guillermina Melo.

En respuesta a esta amenaza directa que quedó registrada en video junto con otras frases misóginas contra la profesora Melo, el PRI estatal no tomó medidas para garantizar la seguridad de Guillermina Melo, sino que le hicieron saber que debido a "todo este escándalo" ella ya no estaba considerada para ser la candidata y el presidente del Comité Directivo Estatal, Alberto Meléndez, anunció en su cuenta de twitter que la candidata sería Leticia González Corona.

Es decir, una integrante de su militancia sufre severas amenazas contra su integridad y la de su familia por parte de otro de sus militantes, y lo que el partido hace es decirle a ella "ahora ya no vas", como si hubiera sido su culpa, como si ella por gusto hubiera propiciado que la amenazaran y mereciera ser castigada por ello. Esto es, la añeja figura de la víctima propiciatoria.

Si en algún momento la amenaza de un priista contra una priista llegara a ser con violencia sexual, me pregunto si la respuesta de la dirigencia estatal será decirle a ella "¿Para qué te vistes así?".

En entrevista para esta columna, Guillermina Melo me dijo que aunque su lealtad al PRI sigue intacta, le decepciona mucho la actitud de tolerancia por parte de algunos delegados de su partido hacia la violencia que ella sufrió. "¿No es contra la violencia hacia las mujeres la lucha de Lupita Romero? ¿No es ésa también la lucha de Laura Vargas?" –señaló. "Entonces ¿por qué en los hechos me hicieron esto?". Dice que ya no le interesa la candidatura, que ahora está preocupada por su seguridad y la de su familia, y que en cada evento por el Día Naranja, los días 25 de mes, exhibirá el video en que sus correligionarios priistas la insultan, la amenazan y le violan sus derechos políticos.

Por si la gravedad de esta situación no fuera suficiente, existen otros casos en el estado en donde las candidatas designadas están sufriendo violencia política por género por parte de sus compañeros de partido, como en el caso de Real del Monte, Tianguistengo, Chilcuautla, El Arenal y Zapotlán. En este último municipio, la candidata designada incluso renunció ante las amenazas que le hicieron otros militantes.

Quizás para algunas personas resulte una exageración comparar estos casos con el asesinato de la presidenta municipal de Temixco, Morelos, ocurrido a principios de este año. Pero la violencia política contra las mujeres comienza así, con amenazas que no son tomadas en cuenta, que no son atendidas y devienen en actos criminales. El machismo está respondiendo con furia ante la paridad y los partidos no pueden ignorar esta problemática.

@taniamezcor
FB: Tania Mezcor

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