• Regístrate
Estás leyendo: 19 de agosto: Una humanidad
Comparte esta noticia
Jueves , 21.06.2018 / 04:17 Hoy

Meza de Redacción

19 de agosto: Una humanidad

Tania Meza Escorza

Publicidad
Publicidad

Trabajar al servicio de la causa por la paz, es una labor peligrosa. Cada día, las personas dedicadas a la asistencia humanitaria están en primera línea del frente, afrontando enormes peligros y dificultades. Por ello, el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que tiene lugar cada año el 19 de agosto, reconoce a quienes arriesgan sus vidas en el servicio humanitario, y desea crear una movilización en favor de la acción humanitaria.

Este Día designado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sus integrantes llaman a la solidaridad mundial con los más de 130 millones de personas que en todo el mundo necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir.

Así, la Organización de las Naciones Unidas emplea esta fecha para visibilizar el trabajo humanitario realizado en todo el mundo por mujeres y hombres voluntarios, quienes la mayoría de las veces tienen en su contra a las propias autoridades de los países en donde desarrollan su labor.

Bajo el lema de "Una Humanidad", El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria 2016 se centrará en los resultados de la Cumbre Humanitaria Mundial que reunió a decenas de líderes mundiales en Estambul en mayo, y en especial sobre los compromisos para apoyar a las personas afectadas por la crisis y garantizar que el personal humanitario puede entregar de forma segura y eficaz la asistencia que aquellas necesitan.

Hace trece años, el 19 de agosto de 2003 un camión bomba fue lanzado contra la oficina de la ONU en Irak causando la muerte de 22 personas. Entre las víctimas se encontraba Sergio Vieira de Mello, quien entonces representaba al Secretario General de las Naciones Unidas para Irak y había trabajado durante muchos años con ACNUR (la agencia de la ONU para las y los refugiados) En memoria, la Asamblea General decretó la fecha como el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria.

Pero la visibilización no es sólo hacia la violencia sufrida en Bagdad 2003, sino que rinde homenaje quienes han perdido la vida en la prestación de servicios humanitarios. Las y los trabajadores que prestan asistencia humanitaria tratan de proteger la vida y la salud de las personas que han experimentado una situación traumática, entre ellos 15 millones de desplazados internos y 10 millones de refugiados asistidos por el ACNUR, y de garantizar que las y los seres humanos sean respetados, en cualquier lugar del mundo en que se encuentren y sin importar su nacionalidad o el grupo religioso o social al que pertenezcan.

Una noche de enero en 1998, Vincent Cochetel, en aquel entonces jefe de la oficina del ACNUR en Vladikavkaz, en el Cáucaso Norte, llegó a su departamento al fin de la jornada laboral y se encontró con hombres armados esperándolo adentro. Lo forzaron a arrodillarse en el piso con una pistola apuntándole el cuello. "Pensé que se trataba de un asesinato por encargo", recuerda. Desde aquella noche, y durante 317 días, fue tomado como rehén, a veces encadenado a una cama de metal y confinado al aislamiento en la oscuridad. Su experiencia supera los riesgos que los trabajadores humanitarios enfrentan al realizar su trabajo y es uno de los testimonios de agresiones vividas por trabajadores y trabajadoras humanitarias, y que con motivo del 19 de agosto la ACNUR ha recopilado y publicado en su página web.

En su testimonio como trabajador humanitario, Cochetel señala que durante los más de 300 días que duró su cautiverio en Chechenia tuvo que encontrar recursos en su interior para lidiar con el encierro y la tortura: "Se atraviesan muchos momentos existencialistas y te preguntas por la lógica de lo que estás haciendo. Pero cuando miro atrás y pienso si tuviera que volver a hacerlo, creo que había una buena razón por la que estábamos allí: estábamos alimentando a medio millón de personas. Contribuíamos con el abastecimiento de agua para la república entera, ayudábamos a los desplazados internos a retornar allí, reconstruyendo escuelas y la infraestructura social, asistiendo a las personas. Teníamos buenas razones para estar allí".

El trabajo humanitario conlleva graves riesgos. Nada más entre 2011 y 2012, 242 trabajadores humanitarios fueron asesinados, secuestrados o heridos en el ejercicio de sus funciones, uno de los peores períodos que jamás haya conocido la comunidad humanitaria.

La visibilización del trabajo voluntario en favor de otras personas (a quienes en la mayoría de las ocasiones no conocemos previamente), también hace hincapié en despojar a esta labor de la engañosa apariencia de que es un hecho que nos da renombre y que quienes hacemos trabajo humanitario somos bien vistos. Por el contrario, realizar esta labor significa que hay autoridades en todo el mundo que han dejado de hacer su trabajo y se han beneficiado con la desigualdad. Las acciones voluntarias de ayuda agreden por sí mismas a quienes han construido los entornos necesarios para que haya seres humanos en situaciones de riesgo y vulnerabilidad.

@taniamezcor
FB: Tania Mezcor

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.