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Martes , 20.11.2018 / 19:57 Hoy

Estado fallido

¿Por qué pagar para ver ‘Roma’?

Susana Moscatel

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Al fin hay una respuesta y debo decirles que hay muy pocas preguntas que me han hecho tan seguido últimamente como la siguiente. “¿Cuándo se estrena Roma de Alfonso Cuarón?” La respuesta de Netflix, quien la produjo, es el 14 de diciembre. Así que falta poco. Pero, pero antes, tanto en México, Los Ángeles, Nueva York y Londres, tendrá una breve corrida comercial en cines.

En muy pocos cines. Eso ya pasó en nuestro país y por eso podemos mandarla (orgullosamente) para que compita por el Oscar y el Bafta como mejor película extranjera (Netflix y Amazon aún no logran cambiar esas reglas). Pero va de nuevo. Breve y superrápido y en muy pocos lados porque al fin de cuentas, Netflix quiere que sus contenidos vivan en su plataforma. Pero les pido, le imploro, les ruego... si tienen oportunidad de verla en un muy buen cine encuéntrenla (a partir del 21 de noviembre) y véanla ahí.

Los motivos son meramente cinematográficos, se los juro. Ya hemos hablado de la enorme ironía que resulta ser que una compañía que no es como tal parte del “studio system” de Hollywood sea la que verdaderamente no escatimó nada en hacer realidad la visión del ganador del Oscar, Alfonso Cuarón.

Mucho Gravity, mucho Harry Potter, pero fue la compañía que revolucionó la televisión la que dijo “¿quieres hacer una cinta en blanco y negro respecto al México de tu infancia, rindiendo tributo a las segundas madres de tu cultura en un momento de carga política y tragedia? ¡Vas!”. No los estudios.

¡¡Y Alfonso Cuarón hizo una película que no solo tiene, se regocija en todos los elementos que hacen al cine ser una experiencia mucho mayor que verla aunque sea en la mejor pantalla casera del mundo!! No creo que se haya detenido a pensar que gran parte del mundo la vería en la tele y dependiendo de la calidad de su wifi. Entregó, con todo su equipo, una obra de arte de sonido, fotografía y en particular dirección de arte (bendito Eugenio Caballero y sus ojos, mente y corazón).

Los que crecimos o alcanzamos ese México hasta soltamos gritos de incredulidad cuando vimos absolutamente vivo como en su momento al Eje Central, al Centro Médico, incluso a la casa que era una réplica de aquella en la que él creció. El audio, esos audios a las distancia en las azoteas. Escenas que se repetían y se repetían amorosamente. La sencillez respecto a un mundo complejo y doloroso. Es blanco y negro, pero cada tonalidad, momento y sombra lo tiene todo. Veanla, búsquenla en la pantalla grande.

Y luego véanla mil veces más en Netflix, porque no tiene fin la cantidad de detalles que no podría empezar a describir. Para que pueda competir para el Oscar, Roma debe aparecer en una corrida comercial antes de que acabe el año en EU. Así como nos representará como mejor cinta extranjera (espero, si no me rindo respecto a La Academia de Hollywood) la idea es que vaya por Mejor Película también. Tiene la política, grilla y ser extranjera en contra. Pero si ellos la ven, tendrán que pensarlo, lo mismo para los Bafta. Mientras, aprovechemos esta locura para verla en el cine por favor. Vale tanto la pena. Tanto.

@SusanaMoscatel

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