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Sábado , 18.08.2018 / 15:52 Hoy

Estado fallido

Meghan y Harry

Susana Moscatel

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¿Por qué es importante la boda del príncipe que (si todo sale bien) nunca llegará al trono de Inglaterra? Porque hay pocos ejemplos más claros de cómo el mundo de verdad ha cambiado, considerando que la novia de Harry es actriz, divorciada y sobre todo biracial. En otras palabras, todo lo que antes hubiese sido suficiente para que alguien tuviera que abdicar en caso de estar en el trono y definitivamente un tremendo giro de tuerca a la historia del país cuya monarquía tiene a los personajes más interesantes en la historia desde el Medievo.

Meghan Markle es alguien que nos cae bien, sobre todo, por su personaje de Rachel Zane en la serie de abogados Suits, donde representa todas las mejores características que una mujer enamorada y a la vez apasionada con su profesión puede tener. Y quienes hemos tenido acercamientos breves con ella, por este tema, descubrimos qué tan parecida es la actriz al personaje. Eso, en sí, ya es una buena señal.

Que la reina Isabel le haya dado la bendición de este matrimonio a su antes tan inquieto nieto también demuestra qué tanto ha cambiado el mundo. Después de todo, la reina misma está en el trono, porque su tío tuvo que dejarlo por amor a una estadunidense divorciada. Su padre, quien en definitiva no había crecido con esas expectativas, tomo (muy a su pesar) su lugar y después vino la era actual, que vaya que también ha pasado por sus épocas de telenovela.

Simplemente la relación del príncipe Carlos con Camila Parker Bowles, la tragedia del matrimonio que tuvo con Diana, madre de sus hijos, pero sin duda no la mujer que amaba. Las relaciones de Lady Di a partir de ello, las persecuciones por lo paparazzis y al final su muerte seguro ubicaron a la monarca respecto a lo más importante, y no, no es como lo dicen en la serie, no es lo que se cree, no es la corona, sino la felicidad de sus nietos.

Claro, todo esto es simbólico a más no poder. No va a afectar nuestras vidas de manera directa, pero sí continúa forjando una realidad, que es la que más debemos impulsar para dejar de vivir en un mundo dividido: la diversidad y el amor ante todas las cosas.

Considerando todo lo que ya pasó la reina no me puedo imaginar que querría hacer algo negativo de una noticia que, sí en efecto derrama miel de lo cursi, pero hay que admitir: encantadora. Harry y Kate ya tienen dos herederos potenciales para un futuro así que seguramente las cosas no cambiarán en Buckingham. Excepto que ahora se siente como que todo es posible.

La nación que temía el conocimiento de los Moros. Que cambió de alianzas religiosas, porque un rey quería casarse con una mujer protestante, aquel que es la mejor mezcla de modernidad y viejos hábitos, ha abierto sus magnas puertas a pensar que cualquier sueño es posible. Meghan es una activista y promete seguirlo siendo. Y sí, sabe que nunca más en su vida tendrá privacidad. Es un precio muy alto, pero está enamorada y está cambiando la historia. ¿Qué importa lo demás?

¿En serio?

¿Ahora la Casa Blanca pretende insinuar que la grabación que hasta Trump reconoció como verdadera en la que presumía de agarrar y besar a las mujeres cuando y como quisiera es fake news? ¿Y que la prueba es que la gente votó por el? ¿Podrían dar más asco?

Twitter: @SusanaMoscatel

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