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Sábado , 18.08.2018 / 10:33 Hoy

Estado fallido

Los tristes 'piratas' de 'LuisMi'

Susana Moscatel

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Cuando una servidora empezaba a reportear, hace ya muchos años, me tocó la asignación de ir al Auditorio Nacional para ver cómo arrancaba la venta de boletos de la más reciente gira de Luis Miguel. Ya existía el internet, por supuesto, pero no era la herramienta que es ahora para comprar boletos de eventos tan socorridos como lo era un concierto de El Sol en ese entonces. Y por teléfono uno podía pasar horas en la línea en lo que le contestaban, escuchando cómo se desvanecía la oportunidad de conseguir lugares con cada minuto que pasaba lentamente.

En esos tiempos lo que había que hacer era ir a la taquilla del Auditorio y hacer fila. Algunos desde una noche antes. Y vaya que lo hacían por Luis Miguel. Era toda una fiesta de fans y seguidoras que habían pasado horas en el concreto con tal de presenciar el show. Honestamente, no se me ocurre ningún otro artista nacional que generara ese tipo de expectativa.

Ese día la taquilla y la venta abrían a las 10 u 11 de la mañana y la fila era interminable. Llego la hora esperada y ahí fue cuando ocurrió. Se vendieron unos cuantos boletos y, no más de 15 minutos después, se informó a todos los fans de Luis Miguel que el evento ya estaba agotado. Pero eso sí, los piratas que aparecieron por todos lados estaban llenos de entradas al show. Y los estaban vendiendo hasta cuatro veces más caro del precio oficial.

Recuerdo que yo, con toda mi inocencia y cámara de televisión que me acompañaba, me lancé tras ellos a preguntarles: "¿De dónde sacaron esos boletos?". Huían sin preocupación, entre risas, sabiéndose protegidos por las corruptas fuerzas que hasta la fecha les da su sagrado lugar en el mercado y solo buscaban nuevos clientes. Pero la gente ya no estaba para soportarlo.

Entre los asistentes y nuestra cámara los encaramos y se armó todo un escándalo. Los clientes gritaban y los piratas gritaban de regreso. Al preguntarle a alguien en la taquilla que si siempre era así, me dijo: "Así, así tanto... solo con Luis Miguel". Ya pasó un rato de esos días.

Ahora, después de que El Sol salió de ese mismo escenario tras unas cuantas canciones y el público se entregó al enojo y las rechiflas, consideramos curioso averiguar cómo les iba en el negocio a estos señores que viven de los artistas sin pagarles un centavo.

Mi compañero Iván Castañeda fue corriendo al recinto después de la cancelación para medir reacciones mientras nosotros hacíamos el programa de radio nocturno que nos ocupa. Nos enlazamos con él y notó que los vendedores de mercancía "no oficial" estaban empacando y quejándose abiertamente. Le pedí que nos enlazará en vivo con uno de ellos y una mujer que vende camisetas y tazas afuera del lugar tomó el teléfono. ¡Estaba molesta con Luis Miguel! No se escuchaba nada contenta por lo ocurrido. Y aclaró que como iban las cosas esto no iba a ser negocio por mucho tiempo. Dijo: "La gente salió enojada de ahí. ¿Así cómo?". Pues sí, ¿así cómo?

Claro que "por el clima" es el pretexto más estúpido que hemos escuchado en mucho tiempo, sobre todo para un artista que ya viene flaqueando desde hace un buen rato. La verdad comienzo a sentir un poco de preocupación. Algo está verdaderamente mal con quien fue el mejor intérprete de nuestra generación. Y están cometiendo errores al manejarlo.

La siguiente pregunta es para Alejandro Fernández, quien hace unos días anunció un proyecto en conjunto con El Sol. ¿Es hora de rescatar a la competencia? ¿Hay ventajas en esta unión todavía? ¿El público estará dispuesto a seguir apostando por su artista? Y, aunque resulte triste e irónico, ¿qué dirán los piratas? Parece que por más sanguijuelas que sean, son los que mejor le miden la temperatura a estas cosas.


Twitter: @SusanaMoscatel

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