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Martes , 16.10.2018 / 16:14 Hoy

Estado fallido

La última parada de Juan Gabriel

Susana Moscatel

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Desde muy temprano llegamos a Manilow & Silverman con varias dudas. ¿Por qué habrá decidido la familia de Juan Gabriel llevarlo a descansar a una funeraria donde habitualmente se prestan servicios para la comunidad judía? La respuesta la tuvimos doce horas después.

Mientras tanto lo primero que vimos al llegar fue un gran despliegue de medios y todavía más fans. La mayoría de ellas eran mujeres de unos 50 años para arriba, pero había de todo. Muchas lloraban. Otra exigía a los policías que la dejaran entrar. Que ellos ni idea tenían quién era Juan Gabriel y lo que significaba en su vida. El policía, de manera amable y hasta cariñosa, le explicó que ese no era un lugar donde se velara a la gente, solo un espacio para preparar al fallecido para su última morada y que además era propiedad privada, así que no podían dejarlas pasar. Lo hizo con ternura, pero tardó en tranquilizar a la mujer. A muchas personas que por un momento parecían querer incitar una manifestación por sus derechos. Su derecho de decirle "adiós" personalmente a Juan Gabriel.

Una noche antes, en su estrella del Paseo de la Fama de Hollywood vimos medios de todo tipo, hispanos y anglo, todos cubriendo la nota y todos organizando coros con las canciones de El divo de Juárez. Muchos parándolos en seco cuando cortaban la toma. Algunos usando a los fans que lloraban como utilería o extras. Un poco desagradable, para ser honesta.

En particular cuando los de Fox News lo hicieron. A esos sí los quería patear.

Regresando a la funeraria al día siguiente: ahí la gente sí quería cantar. Hasta los mariachis llegaron, pero estaban de mal humor y se negaban a tocar, porque no encontraban a la persona que los contrató. Finalmente lo hicieron, porque un alma caritativa decidió poner el presupuesto. Los policías nos indicaron quién había sido el benefactor.

Aunque toda la mañana se nos dijo que serían de dos a tres días el tiempo que podía pasar el cuerpo de Juan Gabriel en el lugar, en la tarde supimos que el departamento forense de Los Ángeles había firmado el acta de defunción determinando que la muerte se había debido a causas naturales y por lo tanto no hubo necesidad de autopsia. La decisión estaba en manos de la familia y la familia quiso moverlo. La carroza fúnebre salió por donde menos esperaban los fans y la prensa, y se dio una extraña persecución llena de gritos ("nos engañaron"), lágrimas y canciones.

¿Cómo explicar lo surreal de un día con más de 23 enlaces a noticiarios en medio de un mar de cantos? ¿De información que se contradecía de un minuto al otro? ¿De un sol extremo? ¿De medios que no podían llegar por el atasque después de un pánico colectivo en LAX una noche antes? Pero sobre todo, de la imposible idea de pensar que realmente ya no existe Juan Gabriel.

Ah, y la respuesta al por qué lo llevaron a una casa de servicios funerarios para la comunidad judía nos la dio el sargento Frank Preciado, quien estuvo amablemente informándonos todo lo que se podía durante el día, "era la más cercana al aeropuerto que pudieron encontrar un domingo por la noche, esa fue la única razón".

¿En serio?

¿Murió también el brillante, magnífico, hermoso, adorable y entrañable Gene Wilder? (Mañana le haremos justicia).

Twitter: @SusanaMoscatel

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