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Sábado , 20.10.2018 / 04:07 Hoy

Estado fallido

La comedia ofende: ¡aguántense!

Susana Moscatel

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Llegando a Buenos Aires me contaron los mejores chistes de argentinos que he escuchado. Como me los contó un amigo de ese país traté de no reír demasiado. Hasta que vi que él era el primero que reía de mi represión. Traté de pensar en un par de chistes de mexicanos, pero me falló la memoria. O tal vez no están ahí, porque en estos días estamos tan sensibles que no nos atrevemos ni a acordarnos de lo que antes nos hacía reír.

Tenemos un serio problema, señores. La comedia está amenazada de muerte a nivel global y lo que ocurrió en el Oscar es tan solo una clara y concisa muestra de ello. Estaban tan angustiados por no ofender a los afroamericanos que acabaron ofendiendo a los asiáticos. Y de qué manera. Ya les llegó una carta firmada por varios miembros de la Academia de ese origen que decía no solo lo mal que se sentían por los estereotipos expuestos por los comediantes (Chris Rock y Sacha Baron Cohen) en sus rutinas. Por supuesto que la Academia lo primero que hizo fue decir: "¡Perdón! Jamás lo volveremos a hacer. Vamos a cambiar. Ah, y miren cuantos mexicanos estamos incluyendo, para que no digan".

A este grado cualquier caso que parezca remotamente estereotípico de lo que sea será eliminado de la comedia por el peligro al linchamiento colectivo y peor aún, a los boicots comerciales. ¿Y saben qué? Eso está muy bien cuando uno descubre que una marca de ropa usa labor infantil, o que una institución o país abusa de las mujeres o cuando un candidato presidencial basa toda su campaña en el racismo y el odio.

En los chistes no siempre se asoma la verdad. A veces solo se muestra la percepción que saca una sonrisa. Y sí, a veces al que le toca no le gusta. ¿Pero vale la pena hacer comedia 100 por ciento pasada por agua, desparasitada y francamente sin chiste por eso? El problema NO radica ahí.

En Estados Unidos los comediantes se están negando a ir a las universidades a hacer sus actos de stand up. Y estamos hablando de Jerry Seinfeld o de Luis C.K. . De los grandes pues. ¿Por qué? Porque esta histeria de lo políticamente correcto está por matar la comedia descarada que por tantos años ha sido la única válvula de escape en una sociedad topada por la histeria. La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas solo se está convirtiendo en un gran cómplice de ello.


Twitter: @SusanaMoscatel

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