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Lunes , 15.10.2018 / 06:07 Hoy

Es difícil ser humano: Payne

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Hace un par de meses llegué muy emocionada a platicar con uno de mis directores favoritos de toda mi vida, Alexander Payne. Cintas como Nebraska o Los descendientes sin la menor duda me conmovieron profundamente, pero lo primero que vi de él hace ya muchos años, entre copas, me hizo prometerme a mí misma que algún día hablaría con el hombre que poseía esa mente.

Se me cumplió el deseo por la película Mi pequeña gran vida, protagonizada por Matt Damon, Christoph Walz y Hong Chau. Y sí, fue mejor que lo que había soñado. De los seis minutos que teníamos asignados para platicar estuvimos casi veinte, él siendo quien no permitía que la gente a cargo del evento de prensa cortara la entrevista, que ya prácticamente se había vuelto una plática de dos amantes del cine y feroces estudiantes de la condición humana. Esto me contó

“Me gusta el filme como forma, pero respecto al contenido de las películas que más me gustan se trata de gente. Películas humanistas”.

Respecto a por que vemos tan pocas películas de un hombre tan extraordinariamente talentoso, sobre todo porque las hace de cero.

“Pusiste el dedo en la razón por la que no hago más películas, es el maldito script. Por una parte, me gustaría hacer películas todo el tiempo, por el otro creo que es de buenos modales el hablar solo cuando tienes algo que decir. Además, una película toma dos años al menos y luego tienes que hablar al respecto así que la idea debe ser muy, pero muy sólida”.

Aunque Alexander Payne habla perfecto español y se sabe de memoria el trabajo de Cantinflas y Roberto Gómez Bolaños, no fueron las pastillas de chiquitolina las que inspiraron esta idea.

“Esta es una buena idea para una película. No estoy diciendo que hicimos el mejor trabajo posible con ella, pero es una idea cinematográfica y como sátira social, o metáfora y prisma a través de la cual puedes ver otras cosas. Cosas de la vida contemporánea”.

Y respecto a las líneas que se puede cruzar y las que no para hacer un comentario social que a la vez sea del interés de la gente en la taquilla: “Quieres que las cosas sean chistosas, dramáticas y sorprendentes. Es entretenimiento. Y vamos a tantos lugares porque es una idea grande y algo así seguramente nos llevaría a diversos aspectos de nuestras vidas”.

Es tan grande la idea que podría haber sido una miniserie, pero queríamos hacer una película. Por eso de pronto descubres que tienes que dar una vuelta muy radical.

Sí, la gente tiene fallas. Solo busco gente verdadera. Y estamos aquí tan poco tiempo y a veces las cosas no son como quisiéramos en la vida. Es complicado, es difícil ser humano.

Sobre todo, si mides unos 15 centímetros. Downsizing o Mi pequeña gran vida es una cinta que sin duda nos llevará a lugares inesperados. Yo en lo personal la goce muchísimo sobre todo por el hecho de que me sorprendió una y otra vez. Es justa la crítica que algunos le han hecho respecto a que son más de una historia en una, pero yo pude no solo manejar ese hecho, sino gozarlo. Porque ¿Qué es la vida sino una serie de narrativas entrelazadas? El lunes les cuento más de este tan feliz encuentro con la mente Alexander Payne.

susana.moscatel@milenio.com

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